La cesárea

Vivimos en una época afortunada. Cada vez más la mujer tiene las riendas de su propio destino y se le reconoce como un ser valioso para la sociedad y capaz de tomar decisiones que afectan su futuro, su vida, su cuerpo. Curiosamente, hay un aspecto que casi no se ha tocado: las cesáreas.

 

La cesárea debe su nombre a que la tradición dice que Julio César, el general y emperador romano, nació mediante esta operación. No se cree que haya sido el primero, pero sí el más conocido. Desde entonces, la cesárea es una operación que ha salvado la vida de muchas mujeres y bebés desde hace siglos. Hay varias razones médicas en las cuales se recomienda realizar una cesárea en lugar de intentar un parto.

 

Así, se reconocen algunas condiciones que justifican el uso de la cesárea, tales como:

   a) Sufrimiento fetal – si el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno (lo que se puede estimar con un ultrasonido doppler, que visualiza la circulación sanguínea) o el latido del corazón del bebé disminuye en frecuencia o intensidad.

   b) Si el bebé está en posición anormal. Por ejemplo si está totalmente acostado sobre el cérvix, que es el canal de parto; o si está sentado. En esta situación muchos ginecólogos prueban primero (e incluso unos días antes) cambiar la posición del bebé mediante manipulación con las manos sobre el abdomen (tipo masaje). El bebé puede cambiar de posición de un día para otro, así que si un médico dice que tiene que realizarse una cesárea porque a la semana 30 está el bebé sentado, no le crean.

   c) Se trata de un embarazo múltiple. Un bebé podría taparle el camino a otro, puede estar en posición anormal, que en estos casos no se puede intentar cambiar con el masaje del que hablo arriba. También en ciertos embarazos múltiples se prefiere que no lleguen a término completo, sino a las 37-38 semanas.

   d) Si la placenta se desprendió o está cubriendo el cérvix. Si se intentara un parto en estas condiciones muy probablemente se causaría hemorragia, el bebé no podría salir y la salud de la madre y el hijo estarían en riesgo.

   e) Problemas con el cordón umbilical. OJO: el que el cordón de vuelta al cuello NO es razón para una cesárea. Los bebés no están respirando por la boca, así que es imposible que se ahoguen. Lo importante es que la circulación sanguínea en el cordón esté bien, dado que por el cordón umbilical entran nutrientes y oxígeno, y salen desechos y dióxido de carbono. Problemas válidos son que el cordón entre al cérvix antes del bebé, ya que cubre el canal de parto, o si la circulación sanguínea en el cordón se interrumpe.

   f) Si la madre tiene problemas de salud, como problemas cardiacos, alta presión sanguínea, o una infección que podría pasar al bebé durante el parto natural, como el herpes genital o VIH.

   g) Si el bebé tiene problemas de salud, tal como la hidrocefalia.

 

Dentro de las razones NO válidas y que sí se ha escuchado por ahí…

a)      Que el cordón le de vuelta al cuello, como dije arriba.

b)      Que la cabeza del bebé esté muy grande. Esto puede sí ser una causa real, pero esa se determina en el momento del parto. Si recuerdan, el cráneo está constituido por muchos huesos y no están fijos en un bebé. Durante la labor de parto, los huesos se enciman unos sobre otros de manera que la cabecita del bebe puede verse como un cono. Después del nacimiento, los huesos se reacomodarán. Además, los bebés no nacen justo de cabeza sino un poco ladeados, con la coronilla primero. (Vean: http://www.epigee.org/health/birth.html)

c)      Que la labor de parto no está progresando o está muy lenta. Hay varias cosas que se pueden intentar antes de elegir la cesárea. Una es la inducción de la labor de parto con oxitocina (pitocina, por ej.), hacer que la mujer camine, no usar el bloqueo de manera muy prematura, etc. Y sí, en caso de que no haya progreso se puede llegar a la cesárea, pero debe ser el último recurso. Esta situación sólo se ve, obviamente, durante la labor de parto “real” (no las contracciones de Braxton-Hicks)

 

La organización mundial de la salud estima que el porcentaje de cesáreas justificables médicamente es entre el 5 y el 15% de todos los nacimientos. Sin embargo, en muchos hospitales y muchos doctores tienen una tasa de cesáreas de casi un 100%.

 

¿Por qué es un problema este alto porcentaje? Primeramente, porque se trata de una cirugía mayor. Muchos médicos y enfermeras hablan muy a la ligera de la cesárea y prácticamente la ponen en un apartado diferente. Pero en realidad sí es una operación y conlleva todos los riesgos de una cirugía. No sólo es la recuperación más lenta, sino que también tiene consecuencias serias para la salud reproductiva y en general de la mujer.

 

Riesgos relacionados a la cesárea:

a)      Bebé: problemas respiratorios. Algunos bebés nacidos por cesárea no tienen los pulmones lo suficientemente maduros y tienen una respiración muy rápida y superficial durante los primeros días de vida. Sobre todo, cuando la cesárea es programada antes del término.

b)      Bebé: daño durante la cirugía. Es raro, pero se podría cortar al bebé.

c)      Madre: inflamación e infección del endometrio. La endometritis causa fiebre, flujo uterino con mal olor, dolor uterino.

d)     Madre: mayor pérdida de sangre que en el parto natural.

e)      Madre: reacción a la anestesia: una epidural o bloqueo puede desatarse alguna reacción adversa, tal como una migraña severa. Esto también aplica cuando se usa en parto natural, por supuesto.

f)       Madre: mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos. Los coágulos sanguíneos pueden llegar a ser muy peligrosos, dependiendo de a dónde viajen, pudiendo producir embolia pulmonar, por ejemplo.

g)      Madre: infección en la herida así como adhesiones. Las adhesiones se forman entre dos tejidos; hay varias capas de tejido entre la piel y el interior del útero. Si se forman adhesiones se puede producir un dolor intenso, tipo “jalón”, si los dos tejidos se mueven en diferente dirección.

h)      Madre: daño a otro órgano durante la cirugía. Es raro pero posible.

i)        Madre: mayor riesgo en embarazos subsecuentes. Entre los riesgos están hemorragia, problemas con la placenta, ruptura uterina.

 

Personalmente considero un problema muy fuerte y un atentado contra los derechos de la mujer el que se nos desinforme y se nos persuada de utilizar la cesárea para tener a nuestros hijos. Sobre todo porque en muchos casos se hace o por dinero (los seguros médicos pagan mucho mejor las cesáreas que los partos) o por comodidad (una cirugía programada, en lugar de esperar largas horas para monitorear la labor de parto de la mujer).

 

¿Ustedes qué opinan? ¿Qué razones han oído para justificar una cesárea?

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Archivado bajo Parto y cesarea

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