Y nueve meses después…

Resulta…

 

Que eso de “somos tantos porque mis papás no tenían televisión” tiene un poco de verdad o por lo menos de probabilidad. El pasado octubre, el huracán Sandy causó muchos daños en Nueva Jersey y Nueva York, dejando sin electricidad y sin posibilidad de transportarse a miles de personas.  Un resultado fue… sí, entre un 10 y un 30% de incremento en los nacimientos que se esperan a finales de julio y principios de agosto de este año. Como dijo Meaghan Murphy, editora de la revista Self, que vive en Nueva Jersey: “no planeábamos tener un tercer hijo… pero sin electricidad, sin televisión, sin luz, y sin mucha comida que digamos, no había mucho qué hacer”.

 

Igualmente, la tasa de nacimientos fue mayor nueve meses después del terremoto de Haití de enero del 2010 y del de febrero del mismo año en Chile. Lo mismo se observó en Oklahoma después del ataque en la Ciudad de Oklahoma en 1995 y después de un gran apagón en la ciudad de Nueva York en 1965. En algunas poblaciones rurales se ha visto el lado contrario: cuando el servicio eléctrico mejora, la tasa de nacimientos baja.  Y, por otra parte, las catástrofes naturales también pueden causar que los nacimientos se adelanten varios días o incluso un par de semanas; esto se vio en Nueva Zelandia después de un terremoto de 7.0 en septiembre del 2010 y en Chile en el 2005.

 

En el caso del incremento en embarazos, puede deberse a que los sobrevivientes simplemente tengan relaciones sexuales con mayor frecuencia, ya sea porque realmente “no hay nada más que hacer” o porque sea una reacción psicológica ante una catástrofe. Puede además deberse a un efecto de estrés agudo que incremente la fertilidad, o a la falta de acceso a anticonceptivos en el periodo posterior a la catástrofe. En el caso de los nacimientos, se cree que el estrés ocasionado por la catástrofe estimula la producción de las hormonas que normalmente se producen al término del embarazo, ocasionándose un parto prematuro, aunque no en extremo.

 

Los estudios que se han realizado no son concluyentes, porque otros estudios han encontrado lo contrario, es decir, un descenso en el número de nacimientos después de terremotos, por ejemplo en Italia y Japón. Lo mismo se observa con situaciones de guerra y hambruna (esto último no sería de extrañar, en mi opinión, dado que la condición física de las mujeres no sería óptima para poder desviar nutrientes para el desarrollo de un bebé).

 

Un estudio que usó datos de las costas del Atlántico y del Golfo estadounidenses reportó que el efecto de las catástrofes dependía de la severidad: avisos donde las tormentas y huracanes se consideraban “muy severos” tuvieron un impacto negativo en la fertilidad, mientras que cuando las tormentas y huracanes no se consideraban tan severas, tuvieron un impacto positivo.

 

Preguntas para los que viven en ciudades con alta incidencia de sismos, huracanes y tormentas: ¿conocen este tipo de casos? ¿Se habla de esto en sus ciudades?

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Archivado bajo Sexualidad

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