Disfunción eréctil

También es llamada impotencia. Se considera un problema cuando se presenta con frecuencia (más de 3 de cada 4 intentos). Generalmente afecta a hombres mayores de 40 años. El término es específico a tener dificultad para lograr o mantener la erección. Problemas para eyacular, entre otros, no forman parte de la disfunción eréctil.  Sus síntomas son no poder lograr una erección, pese a tener el estímulo adecuado, que la erección sea momentánea o que no se logre la dureza necesaria para la penetración exitosa durante el tiempo necesario para lograr eyacular.

Además de su impacto en la fertilidad de la pareja, la disfunción eréctil puede traer consecuencias psicológicas, creando estrés, ansiedad, baja autoestima y posiblemente afectar la relación marital o de pareja. Pero también puede ser un signo de otro problema de salud, como un problema cardiaco o diabetes. Se recomienda no dejar pasar tiempo e ir al doctor, porque se ha visto que está relacionada a ataques al corazón y embolias. Está también muy relacionada con la edad. Un estudio muestra que a los 40 años, alrededor de 40% de los hombres ha experimentado disfunción eréctil, y este porcentaje sube a 70% para hombres de 70 años. Afortunadamente, a la edad que sea, se puede tratar.

El pene tiene dos cámaras a todo lo largo (excepto el glande) llamadas cuerpos cavernosos, que contienen tejido eréctil. (Este mismo tipo de tejido, por cierto, se encuentra en los pezones y en el clítoris de las mujeres). Durante la excitación sexual, los cuerpos cavernosos se llenan de sangre, lo cual hace que el pene se ponga rígido y aumente de tamaño. El proceso depende de impulsos dados por el cerebro y los nervios genitales.

Una diabetes que no esté bien controlada puede provocar disfunción eréctil, dado que afecta los nervios y los vasos sanguíneos. Otras enfermedades que también pueden causarla son enfermedades cardiovasculares, como la arterosclerosis, hipertensión y colesterol alto; enfermedades renales, ya que pueden afectan el sistema hormonal, el sistema nervioso y el flujo sanguíneo hacia el pene; síndrome metabólico, que incluye hipertensión, altos niveles de insulina y colesterol, así como grasa corporal abdominal; y enfermedades neurológicas, como esclerosis múltiple, embolias, Alzheimer y Parkinson, ya que pueden entorpecer el flujo sanguíneo o los impulsos nerviosos en el cuerpo. El tratamiento del cáncer de próstata y vejiga, incluyendo cirugía, puede provocar disfunción eréctil pasajera o permanente.

Las drogas, incluyendo el alcohol, nicotina, anfetaminas, mariguana, cocaína y varias más, así como la obesidad y la vida sedentaria también afectan significativamente. Los ciclistas también están en riesgo puesto que el asiento de la bicicleta presiona el perineo (el área entre el pene y el ano), por donde pasan arterias y nervios que son cruciales para la excitación sexual. La disfunción eréctil puede también ser consecuencia del bloqueo de una arteria que lleva sangre al pene, como resultado de una lesión en la pelvis o la entrepierna.

Otras causas potenciales de disfunción eréctil influyen: lesiones a la vejiga, médula espinal, o pene, así como desbalances hormonales, que pueden ser causados por tumores de la glándula pituitaria, enfermedades renales o hepáticas, depresión, agrandamiento de la próstata y tratamientos hormonales. Muchos (más de 200) medicamentos pueden causar disfunción eréctil, incluyendo diuréticos y otros medicamentos para la hipertensión, antidepresivos, ansiolíticos, antiepilépticos, antihistamínicos, antiinflamatorios no esteroideos, medicamentos para Parkinson, antiarrítmicos, relajantes musculares y medicamentos contra cáncer. En algunos casos, es posible cambiar de medicamento para no perder esa protección, a la vez que se evita o minimiza la disfunción eréctil. Lo que si no se recomienda nunca es simplemente dejar de tomar el medicamento que podría causarla.

La causa también puede ser psicológica, ya que algunas situaciones o enfermedades mentales pueden producir una baja en la libido: sin excitación sexual, el cerebro no recibe señales que indiquen que tiene que producir una erección. Entre estas causas están la depresión, ansiedad, estrés, y problemas en la pareja. Es importante tratar las causas psicológicas, sobre todo considerando que la disfunción eréctil puede producir estrés, ansiedad, depresión y otros problemas psicológicos, así que podría crearse un círculo vicioso.

Dado que las causas son muy variadas, a menos que uno sospeche de antemano de una causa específica (como la diabetes), es posible que se realicen varios exámenes, incluyendo un reconocimiento físico, muestras de sangre y orina para detectar desbalances hormonales, diabetes, problemas cardiacos u otras enfermedades, ultrasonido para evaluar el flujo sanguíneo hacia el pene, así como otros estudios más especializados. Un examen que puede ayudar a determinar si la causa es psicológica es el examen de erección nocturna. En éste, se cubre el pene con una cinta adhesiva especial. Si la cinta está desprendida en la mañana, eso indica que en algún momento de la noche sí hubo erección, con lo que algunas causas pueden descartarse. Finalmente, se puede hacer una evaluación psicológica, primeramente por el médico general o urólogo; en caso de haber sospecha de depresión, ansiedad o cualquier otro problema psicológico, se enviaría al paciente a un psicólogo para una evaluación más detallada.

El tratamiento depende de la causa. Existen varios medicamentos como viagra o cialis pero muchos están contraindicados si uno padece hipertensión, hipotensión, enfermedades cardiacas, diabetes no controlada, o si uno toma ciertos medicamentos, incluyendo muchos que se usan para enfermedades cardiacas o de la próstata. Por esto, uno no debería comprarlas sin antes consultar al médico. En caso que la disfunción eréctil sea causada por baja testosterona, se puede suplementar testosterona. También hay una gran variedad de bombas de vacío, que pueden ayudar a lograr la erección y que van acompañadas de un anillo que ayuda a mantener la erección; también hay implantes para el pene, pero no se consideran primera opción. Si la disfunción es causada por un bloqueo o una hemorragia en un vaso sanguíneo, es posible realizar una cirugía. La psicoterapia también es recomendada, especialmente si la causa es psicológica; pero aun cuando es física, la psicoterapia ayuda a minimizar el efecto del estrés, depresión, ansiedad y problemas maritales que pueden derivarse de la disfunción eréctil.

Hay tratamientos alternativos, cuya eficacia ni sus potenciales efectos secundarios han sido estudiados a fondo, que incluyen ginseng, ginko biloba, acupuntura, alimentos como la sandía, ajo y granada. El ginseng y el ginko biloba son vasodilatadores, así que podrían ser peligrosos si el hombre tiene antecedentes cardiovasculares.

Finalmente, todos los hombres se pueden beneficiar al adoptar un estilo de vida más saludable: dejar de fumar si lo hacen, así como evitar lugares llenos de humo, ejercitarse con regularidad y disminuir su consumo de alcohol. En relación a la pareja, una comunicación abierta muy posiblemente evitará malentendidos y resentimientos que puedan llevar a problemas maritales fuertes.

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