¿El fin del SPM?

Sin duda alguna, una de las cosas que más ha servido para bromas y críticas por un lado, y mucho pesar y vergüenza por otro, es la menstruación y su acompañamiento, el síndrome pre-menstrual. El SPM consiste principalmente en molestias o dolor y cambios de humor. La causa es desconocida, pero se cree que en parte puede deberse a los cambios hormonales que las mujeres experimentan justo antes de “sus días” y, de hecho, el SPM se presenta unos días antes de la menstruación y desaparece al primer o segundo día después de que inicia. Aunque mucho se cree que es algo de adolescentes, en realidad los estudios apuntan a que se presentan síntomas más agudos cuando se acerca la menopausia. Se presenta con mayor frecuencia en mujeres entre los 20 y 40 años, que ya han tenido por lo menos un hijo y que tengan historia familiar o personal de depresión u otro tipo de trastornos afectivos. En algunas mujeres, el SPM puede ser tan intenso que afecta su vida diaria.

 

Los síntomas físicos incluyen trastornos intestinales, dolor abdominal, de la espalda o piernas, sensibilidad en los senos, dolor de cabeza, sensibilidad a ruido y luces. Otros síntomas que se presentan son tener dificultad para concentrarse, olvidar cosas fácilmente, fatiga, ansiedad, nerviosismo, tristeza o inclusive depresión, irritabilidad y agresividad y en general cambios de ánimo, así como insomnio o somnolencia intensa.

 

Para detectar si en realidad se trata de SPM, se debe llevar un diario donde se apunte cuándo se presentan los síntomas y cuándo comenzó la menstruación. La gente en realidad tiende a exagerar o minimizar los achaques y otras vivencias, y resulta increíble comparar lo que uno recuerda o cree con la realidad que muestra el diario en cuestión. En ese diario también hay que apuntar la intensidad del dolor o malestar y si interfirió con la vida normal.

 

Algunos remedios que han ayudado a muchas mujeres incluyen beber muchos líquidos, pero no cafeinados ni gaseosas; comer más frecuentemente y en menor cantidad; evitar sal y azúcar. Algunos suplementos que se ha visto que aminoran los síntomas son calcio, magnesio (ambos se usan mucho para evitar o disminuir calambres), triptófano (que se encuentra en productos lácteos). El ejercicio aeróbico también ayuda. Los medicamentos que normalmente se usan para el dolor son aspirina o antiinflamatorios no esteroidales, tal como ibuprofeno. Incluso, algunos antidepresivos o antiansiolíticos pueden servir, así como los diuréticos, para evitar la retención de líquidos. También se recomienda usar calor, ya sea ducharse con agua caliente o ponerse una almohadilla caliente sobre el abdomen o la espalda.

 

Ahora, el SPM está atado a la menstruación y al ciclo. Ambos se controlan con anticonceptivos. Cuando se inventaron los anticonceptivos orales, se propuso seguir con el ciclo normal, ya que consideraban los médicos que las mujeres aceptarían más los anticonceptivos y se sentirían normales menstruando cada mes. Sin embargo, biológicamente no es necesario, ya que esa menstruación no es una menstruación real y no existe el ciclo como tal. En muchos países, se está comercializando ya un tipo de anticonceptivos que se pueden tomar por varios meses de manera consecutiva. Para controlar algunas enfermedades como la endometriosis o evitar la posibilidad de cáncer dependiente de estrógeno en mujeres propensas a ese tipo de cáncer, se usan pastillas que contienen una sustancia similar a la progesterona, que funciona de manera similar a un anticonceptivo, es decir, suprime el ciclo menstrual y la ovulación, así como la menstruación.

 

Se ha visto que el usar pastillas anticonceptivas durante largos periodos ininterrumpidos no cambia el funcionamiento de los ovarios, es decir, después de dejar de tomar anticonceptivos la fertilidad regresa de forma inmediata y la edad a la menopausia no se altera. Si pensamos en la especie humana y en el funcionamiento del ciclo menstrual y los embarazos, podemos considerar que la expectativa de vida era bajísima y las mujeres, desde que comenzaban a ser fértiles, pasaban la mayor parte de su vida embarazadas. Así que en realidad para el cuerpo femenino lo raro es tener tantas menstruaciones en su vida. La menstruación no es sólo las molestias y dolores, que ya por si mismos pueden interferir significativamente con la vida de las mujeres, sino, además, el ciclo menstrual y la menstruación mismas son trastornos fuertes para el cuerpo. Durante la menstruación se pierde hierro, normalmente en cantidades pequeñas pero para algunas mujeres con periodos muy largos o muy abundantes la pérdida puede ser significativa. El hierro es necesario para que las células rojas puedan transportar oxígeno en la sangre. Bajos niveles de hierro pueden causar fatiga, debilidad, dolor de cabeza o incluso anemia. Claro que otras cosas pueden causar pérdida de hierro, como estar a dieta frecuentemente, no consumir suficiente hierro en los alimentos o tener bajos niveles de vitamina C.

 

Entonces… no es necesario para la salud de la mujer menstruar cada mes; en cambio, sí puede afectarla tanto anímica como físicamente. Si la mujer usa anticonceptivos, de cualquier manera la menstruación que tiene cuando se acaban sus pastillas no es una menstruación real y tampoco está ovulando ni teniendo un ciclo menstrual.

 

Las causas por las que una mujer puede desear o necesitar usar pastillas sin interrupción durante largos periodos de tiempo (tres o más meses) incluyen: enfermedades que se intensifican debido al ciclo menstrual o la menstruación, como la endometriosis, anemia, asma o  migraña, sufrir SPM de manera muy intensa que afecte su vida diaria de manera significativa, menstruaciones muy dolorosas, frecuentes, largas o abundantes. Además, para muchas mujeres sería bastante conveniente poder manejar el ciclo de manera que puedan participar en competencias deportivas, o poder estar alerta y sin distracciones durante exámenes difíciles o importantes, en viajes, sobre todo a lugares donde no haya acceso a baños o posibilidad de mantener un buen nivel de higiene, o inclusive, no tener que preocuparse de si coincidirá la menstruación con su boda o luna de miel. Si la menstruación afecta su vida, tanto su carrera de estudiante como la profesional se lo agradecerá. El impacto medioambiental es un poco ambivalente: si bien se desecharán menos toallas y tampones, una porción de las hormonas de las píldoras sí se desechan con la orina, así que sí es posible un cierto grado de contaminación del agua.

 

Antes de decidirse a probar la vida “libre de menstruación y SPM” es conveniente hablar con el ginecólogo. Es posible que haya de cualquier forma algo de sangrado, sobre todo durante los primeros meses y depende también de qué producto se use. Ahora, no todos los médicos abogan por este método, pero en general se considera que si una mujer puede usar píldoras anticonceptivas (o parches o cualquier otro método hormonal) puede usarlas por largos periodos de tiempo. Si la mujer quiere estar segura de no estar embarazada (puede ser que el no menstruar le cause esta preocupación), puede ir al doctor y que le hagan un ultrasonido; ahí se puede verificar que los ovarios no estén activos (que no se vean folículos en crecimiento), que la pared del útero no esté engrosada, etc. A las mujeres que estén leyendo esto, si les entró curiosidad, lean, hablen con su médico y ¡anímense a probarlo!

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