Flaquita, gordita… ¿qué es mejor?

Mucho se habla de que la mujer debe bajar de peso si está un poco pasadita, pero… ¿es realmente necesario? ¿Y qué pasa con las que están flacas?

 

La reproducción es obviamente necesaria para que la especie continúe, pero a la vez, el cuerpo de la mujer tiene que tener un nivel de energía y nutrientes que pueda soportar un embarazo. Las atletas y bailarinas que, además de tener un bajo peso, queman mucha energía, muchas veces ni siquiera tienen ciclos menstruales. O sea, su cuerpo está normalmente bajo tal estrés que no puede darse el lujo de desviar nada hacia otro organismo. La reproducción puede estar peleada con la sobrevivencia de la persona, digamos.

 

Un dato curioso es que también el estrés crónico puede afectar el sexo de los hijos. Normalmente nacen aproximadamente 103-107 niños por cada 100 niñas; ya para la edad adulta la proporción es casi 1:1 porque la mortalidad infantil es mayor en el caso de los niños. En épocas de hambruna o guerras, la diferencia entre niños y niñas al nacimiento es menor. Lo mismo se ha visto en poblaciones con desventajas económicas y sociales (por ejemplo en afroamericanos en comparación a descendientes de europeos en EEUU). La teoría que se ha propuesto es que para la sobrevivencia de la especie, se requieren más niñas que niños. Que yo sepa, nadie ha estudiado específicamente si el peso de la madre (sin importar su nacionalidad o estatus económico/social) influye en el sexo de los hijos, pero lo que sí se ha demostrado es que mujeres con muy bajo peso, en caso de que sí estén teniendo ciclos, no tienen ciclos regulares y no ovulan en todos. Así que su posibilidad de quedar embarazadas es más baja.

 

Otro problema que pueden enfrentar las mujeres muy delgadas es tener un bebé con bajo peso al nacimiento o prematuro; ambas cosas hacen que ese bebé tenga más riesgo de padecer enfermedades y problemas de desarrollo. Por otro lado, si una mujer está ligeramente pasada de peso, tiene más posibilidades de quedar embarazada. Pero si tiene muchos kilos de más, tendrá un embarazo con más riesgos. Es más probable que tenga hipertensión arterial, preclamsia o diabetes gestacional, que los bebés sean excesivamente grandes al nacer, que tengan enfermedades congénitas y que tengan más probabilidades de padecer diabetes cuando sean adultos. En parte por esto, hay diferentes recomendaciones para la ganancia de peso durante el embarazo, dependiendo del peso que tenían antes de embarazarse. Una mujer muy delgada (índice de masa corporal menor a 18.5) debería subir unos 13-18 kilos durante el embarazo, mientras que una mujer obesa (con un índice de 30 o mayor) no debería subir más de 9 kilos.

 

Lo ideal, para tener mayor probabilidad de que el embarazo y los hijos sean sanos, sería planear bien antes de buscar embarazarse, para obtener un índice de masa corporal normal (entre 20 y 24.9). Además, tomar multivitaminas que contengan ácido fólico, dejar de fumar si lo hace y evitar estar cerca de fumadores, dejar de tomar alcohol y vacunarse contra rubeola y varicela, si no lo ha hecho. Es también importante espaciar los embarazos. La Organización Mundial de la Salud recomienda dejar pasar por lo menos 24 meses entre un parto y el siguiente embarazo (o sea, que los hijos se lleven 2 años y 9 meses como mínimo). En EEUU la recomendación es de 18 meses (una diferencia de edades de 2 años y 3 meses). Lo máximo recomendable son 59 meses (un poquito menos que cinco años). La carencia de ácido fólico incrementa las posibilidades de que un bebé padezca espalda bífida y otros trastornos, incluyendo el autismo. El fumar, tomar alcohol (sobre todo en exceso), enfermedades como rubeola y varicela, un periodo entre embarazos corto, entre otros factores, pueden afectar al bebé, teniendo consecuencias como bebés prematuros o de bajo peso, enfermedades congénitas, abortos, muerte al nacimiento, etc.

 

Y otro detalle a tomar en cuenta: la edad óptima para embarazarse, reproductivamente hablando, es entre los 20 y los 24. Es cuando la mujer es más fértil y cuando hay menos posibilidades de abortos espontáneos y de tener hijos con trastornos genéticos o problemas al nacimiento o del desarrollo. Entre los 30 y los 34, comienza a disminuir la fertilidad de manera gradual. Empezando a los 35, la fertilidad comienza a disminuir considerablemente y hay mayores posibilidades de padecer hipertensión y diabetes gestacional. Se incrementan además las posibilidades de abortos espontáneos y de padecimientos congénitos en el bebé. El momento para comenzar a pensar en cuándo embarazarse no es a los 40, sino cuando la mujer es mucho más joven. Aun cuando la mujer sea soltera, no tenga novio, tenga deseos de estudiar y ejercer una profesión… es mejor prevenir.

 

Y tú, ¿ya has pensado en cuándo quisieras embarazarte o que tu pareja se embarazara? Si ya han tenido hijos, ¿qué edad tenía la mujer cuando quedó embarazada? ¿Cómo fue su experiencia?

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2 comentarios

Archivado bajo Fertilizacion, Infertilidad

2 Respuestas a “Flaquita, gordita… ¿qué es mejor?

  1. Muy interesante el post. Estoy en la busqueda, me voy a medir mi indice de masa corporal ya,

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