El alma gemela… una mala idea

tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio…
y coincidir

(Letra de Alberto Escobar, cantada por Silvio Rodríguez)

 

En otro artículo comentaba por qué desde un punto biológico/evolutivo no tiene sentido la idea del alma gemela (desde el punto de vista reproductivo, así que estaba hablando de relación hombre-mujer). Ahora quiero comentar el punto de vista psicológico y por qué el creer en tu alma gemela atenta contra tu felicidad (y este sí aplica para parejas homosexuales también).

 

La idea del alma gemela viene de un discurso de Aristófanes, que dijo que el hombre primitivo tenía “cuatro manos y cuatro pies, una cabeza con dos caras que miran en direcciones opuestas”. Zeus consideró que eso era peligroso y decidió dividirlo en dos, para debilitarlo. Entonces, esas dos mitades se deben buscar para volver a ser uno solo.

 

Cuando comienzas una relación con alguien, la primera fase es la del enamoramiento. En esta etapa, el cerebro funciona como si estuviera drogado. En esta etapa se come mal, se duerme mal y se piensa mal. Es una fase de deseo, también le dicen fase de “luna de miel” en la que las personas realmente pueden pensar en tomar decisiones radicales – que posiblemente lamenten el resto de su vida – y que no le ven defectos a la persona. En esta etapa se produce mucha dopamina y uno se siente eufórico. Esta etapa dura en general sólo unos cuantos meses, lo cual es biológicamente bueno, porque el cuerpo no podría sobrevivirla si durara más. Y obviamente, es donde terminan las películas de Hollywood y los cuentos de hadas.

 

Al acabarse el enamoramiento, es cuando pueden comenzar los problemas serios. El problema que causaría el creer en la media naranja, si uno cree que “o estamos hechos el uno para el otro, o de plano no” hace que uno exagere los puntos malos y de desencante rápidamente. De hecho, han visto que la gente que cree más fervientemente en el alma gemela se desencanta más fácilmente. Un defecto significa que esa persona no era la indicada. O que si realmente fueran “el uno para el otro” no debería haber ni una pelea ni diferencias de opiniones.

 

La gente cambia constantemente, así que tú no eres en realidad la persona que eras hace una década o dos. Todo lo que uno vive tiene un efecto (trabajo, viajes, vivir en cierto lugar, enfermedades…) y te va transformando poco a poco. Lo ideal es que la pareja se mueva pareja y hacia el mismo lado, pero igualmente es posible que no. Así que aunque esa persona hubiera realmente sido tu alma gemela justo en el momento en que se conocieron, ya no lo será (o tú no lo serás) al cabo del tiempo. La gente que cree en el alma gemela como tal, entonces se preocupa más por la compatibilidad inicial.

 

El otro problema con la idea del alma gemela es que mucha gente sigue en un estado de alerta. Revisando si la persona con la que están realmente es “la indicada” o si “la indicada” sigue por ahí. O peor, ¡¡se trata de una pareja anterior que ya se casó con otra(o)!! El pasto siempre será más verde del otro lado, nunca se aceptará a la otra persona como permanente (a menos que te siga colmando de halagos y mimos, y francamente eso tampoco es bueno para nadie, uno no puede mejorar si no te mencionan tus defectos y todos tenemos defectos).

 

La estabilidad como pareja a nivel hormonal se logra con la oxitocina. Por lo menos hasta la fecha, es la sustancia que se considera crucial para una relación afectiva o lazos de unión en un grupo. Sirve para unir padres e hijos y también a los padres entre sí, e incluso, te une a tu grupo social. En parejas, en un estudio vieron que si los hombres (en relaciones con mujeres) tomaban oxitocina en spray nasal, mantenían a distancia a mujeres que consideraban atractivas. Por otra parte, se ha visto que los padres que participan activamente en la crianza de sus hijos tienen un nivel de testosterona en sangre menor al de padres que no se involucran mucho o de hombres solteros.

 

A nivel psicológico, gran parte es creer en la estabilidad y el compromiso. Creer que esa persona es con quien vas a estar. Y entonces se puede comenzar a luchar por lograr la felicidad de esa persona y cierra uno mismo la puerta a los demás posibles candidatos o candidatas a pareja (esto además del efecto de la oxitocina del que comenté arriba). La gente que cree en el “crecer juntos” se preocupa por cultivar la relación y buscar compatibilidad a largo plazo (tomar un curso juntos, viajar juntos, volcarse sobre los hijos, etc.). La felicidad y el amor no te encuentran, los cultivas.

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