El papel de los anticonceptivos en la salud pública

Hace una semana estuve en la reunión anual de la Sociedad para el Estudio de la Reproducción, de la cual soy miembro. Varias ponencias se enfocaron en salud reproductiva, incluyendo el uso de anticonceptivos.

 

Para mucha gente, los anticonceptivos son sinónimo de promiscuidad. Sin embargo, no deberían ser tomados de esa forma: por una parte, muchas de las mujeres que utilizan anticonceptivos lo hacen por razones ajenas al control natal. Por otra, el uso de anticonceptivos en una relación matrimonial apoya a que los embarazos sean planeados y la pareja esté preparada para la llegada de un nuevo miembro a su familia.

 

A nivel de salud pública, los anticonceptivos son un método para evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual, que pueden tener consecuencias muy graves. Por otra, el control de la natalidad es importante: un embarazo no planeado y sin seguimiento médico puede tener consecuencias de salud para el bebé y para la madre;  así como consecuencias sociales, emocionales y económicas para la pareja o para la madre cuando el padre no se responsabiliza.

 

Entre las consecuencias de salud para el bebé está la espina bífida, que se previene mediante el consumo de ácido fólico durante el embarazo y preferentemente desde antes de embarazarse. Si el embarazo no es planeado, es muy probable que la madre no esté consumiendo ácido fólico en las cantidades necesarias, ni otras vitaminas y minerales que apoyan el desarrollo del bebé en útero.

 

Cuando existe acceso efectivo a métodos anticonceptivos, disminuyen la tasa de natalidad y la mortandad perinatal. Al disminuir embarazos no deseados, disminuye asimismo la tasa de abortos inducidos. En países con gran prevalencia de mortandad perinatal o donde el embarazo y parto son factores de riesgos de enfermedades crónicas para la madre es importante que se facilite el acceso a anticonceptivos. Por ejemplo, se vio que cuando se ofreció información de alta calidad sobre anticonceptivos, a la par de los anticonceptivos mismos en las zonas rurales de Bangladesh, disminuyó considerablemente la tasa de natalidad y la mortandad perinatal. El uso de anticonceptivos subió de 5% a 45%.

 

En muchos países desarrollados hay una alta incidencia de embarazos no deseados. En EEUU se estima que la mitad de los nacimientos fueron de embarazos no planeados o deseados (no planeados incluyen los que suceden a “destiempo”). Muchos estudios muestran que los anticonceptivos se subutilizan o se usan de manera errónea. En promedio, las mujeres que usan anticonceptivos orales olvidan consumir cinco píldoras al mes (de 21 que deberían tomar), lo que disminuye considerablemente su efectividad. Muchas mujeres y parejas se basan en métodos de baja efectividad, como el método del ritmo o Billings o el coito interrumpido.

 

Es imperativo que se sigan buscando anticonceptivos de fácil uso y con pocos o ningún efecto secundario. Además, anticonceptivos de doble uso, que incluyan protección contra enfermedades de transmisión sexual. Y se requiere muchísima más información confiable sobre su uso, tipo de acción y efectividad. Los anticonceptivos para hombres son otro tema todavía donde se requiere mucha investigación.

 

¿Usas anticonceptivos? Si no, ¿Por qué no?

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Archivado bajo Anticonceptivos, Enfermedades de transmision sexual

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