Defectos al nacimiento: ¿Cómo prevenirlos?

En EEUU se ha determinado que los bebés latinos tienen más probabilidades de nacer con defectos congénitos que los bebés de otros grupos étnicos. Se calcula que de cada cuatro bebés que nacen con una anomalía congénita, uno es latino. El nacimiento prematuro es un factor de riesgo importante y se presenta más en niños latinos que en anglosajones (12%  más). En México se estima que un 6% de los bebés nacidos presenta algún tipo de defecto que causará una discapacidad seria, un 25% de los nacidos muestra factores de riesgo (nacimiento prematuro, bajo peso, falta de oxígeno, problemas genéticos) y un 60% de las muertes de bebés menores de un año de edad son debidas a una anomalía congénita.

 

Los defectos al nacimiento tienen una variedad de causas, desde genéticas a medioambientales y relacionadas a la falta de cuidado prenatal adecuado. Los problemas relacionados a la columna vertebral, como la espina bífida, labio leporino y paladar hendido se previenen con la suplementación con ácido fólico. Muchos alimentos ya están enriquecidos con ácido fólico (como los cereales de caja) y hay alimentos relativamente altos en ácido fólico, pero no se considera que se pueda obtener todo lo que requerimos de la dieta, sobre todo para lograr un buen desarrollo fetal. Por eso, se recomienda que las mujeres tomen 400 microgramos adicionales durante los tres meses antes de embarazarse (y varios investigadores recomiendan que el padre también lo hagan). Se debe además consumir (600 microgramos) durante los primeros tres meses del embarazo. Dado que un gran porcentaje de los embarazos no son planeados, la recomendación a nivel poblacional es que todas las mujeres que están en edad reproductiva tomen suplementos de ácido fólico.

 

Igualmente, muchos alimentos (no todos) son ricos en vitaminas y minerales, pero de cualquier forma se recomienda que se consuma un multivitamínico y yodo previo a la concepción y durante el embarazo. Se debe evitar el consumo de alcohol y abstenerse de fumar, desde el momento en que se considera que hay riesgo (o esperanza) de embarazarse.

 

Muchas enfermedades crónicas pueden disminuir seriamente las posibilidades de embarazarse o mantener el embarazo, o la salud del bebé. Entre éstas están el hipotiroidismo y la diabetes. Ambas deben ser controladas y el médico debe dar seguimiento continuo para asegurarse que no haya problemas. La rubeola es una enfermedad adquirida que puede causar abortos espontáneos, nacimiento prematuro, así como malformaciones y problemas del desarrollo del bebé, o inclusive, muerte al nacimiento. Es vital vacunarse contra la rubeola previo al embarazo (no se puede vacunar a embarazadas).

 

Los factores medioambientales que pueden comprometer el embarazo o la salud del bebé incluyen metales pesados, plaguicidas, algunos medicamentos, radiación y radioactividad. Otros factores medioambientales incluyen el calor extremo (como el sauna o vapor), exposición al humo de tabaco. E incluso, el exceso de ejercicio o cargar cosas muy pesadas puede poner en peligro el embarazo. Las mujeres que realizan ejercicio normalmente no deben dejar de hacerlo, pero sí consultar con el médico si tienen que disminuir su ritmo.

 

March of Dimes es una fundación en EEUU que se dedica a mejorar la salud al nacimiento. Les comparto el enlace a su página web en español, vale la pena consultarla.

http://nacersano.marchofdimes.com/

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