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Los bebés sintéticos

"Bebé de probeta"

Los diseñadores Dolce y Gabanna crearon una controversia cuando Domenico Dolce dijo: “Naces y tienes un padre y una madre. O al menos esto debería ser así, por eso no me convencen aquellos que yo llamo ‘hijos de la química’, ‘niños sintéticos’. Úteros de alquiler, elegidos de un catálogo”. Hay que considerar que ellos son homosexuales, así que no fue un comentario homofóbico, sino más bien tradicionalista.

Obviamente son opiniones de alguien que no tiene poder a nivel legislativo, ni religioso. Pero sí representan una parte de la población que no deja de mirar con suspicacia las técnicas de reproducción asistida. Así que creo que vale poner mi grano de arena: Hay muchísimas personas en el mundo que no pueden tener hijos de forma “natural”. Muchas, por subfertilidad o infertilidad (alrededor del 25% de las parejas en edad reproductiva). Otras, porque no tienen pareja en el momento en que están preparados para tener un hijo. Otras más, porque son homosexuales y obviamente no hay padre o madre presente. Otras más, por cuestiones de salud, ya sea porque han pasado por tratamientos, como el tratamiento contra el cáncer que puede provocar infertilidad, o porque tienen alguna enfermedad que pondría en riesgo su vida en caso de embarazarse.

Hace unos meses estábamos pensando en solicitar un donativo para crear un método de selección de espermatozoides que fuera más parecido al “natural”. Una excelente justificación sería demostrar que los niños nacidos con las técnicas actuales tienen problemas fisiológicos o de aprendizaje, o del desarrollo… y no encontramos ningún artículo que mostrara resultados adversos y que fuera lo suficientemente sólido como para justificar nuestro estudio.

A nivel biológico, no se ha encontrado ninguna diferencia significativa entre los niños nacidos por medio de técnicas de reproducción asistida. Obviamente no son “sintéticos”. Son tan humanos como tú o yo. Algunos reportes sí muestran diferencias, pero no es posible diferenciar si es causado por  las técnicas, la edad de los padres, o por la misma infertilidad, o por alguna otra razón de salud. La forma óptima de demostrarlo sería tener un grupo de mujeres jóvenes y completamente fértiles y sanas, cuyas parejas fueran igualmente jóvenes y fértiles y sanos, y separarlas al azar entre las que utilizarían alguna técnica de reproducción asistida y otras que se embarazarían de forma “natural”. Como se podrán imaginar, tal grupo no existe… nadie usa técnicas de reproducción asistida por capricho.

Creo que nadie puede juzgar a una pareja que decide usar una técnica de reproducción asistida para tener un hijo biológico. Mucho menos se puede juzgar al hijo. Todo el proceso, desde sospechar que uno es subfértil o infértil, hasta el nacimiento del deseado hijo, es extremadamente estresante. Ese estrés puede llevar a un círculo vicioso, previniendo el mismo embarazo. Comúnmente se llega a la decisión de utilizar un embarazo subrogado cuando la mujer no sólo no puede concebir, sino que no podría tampoco soportar el embarazo. El embarazo subrogado también es estresante para los padres biológicos, porque el estilo de vida, el cuidado prenatal, la alimentación, etc., de la madre subrogada juegan un papel importantísimo y sin embargo los padres biológicos no pueden tener el control que desearían o el que ellos tendrían en caso que la madre biológica sí fuera la embarazada.

Es muy fácil decir “pues que adopten y ya” pero quien lo dice no sabe lo que conlleva una adopción, no tanto a nivel psicológico, sino burocrático. Pueden pasarse años esperando y terminar con los brazos vacíos. Uno puede decidir qué hacer en su caso particular. Pero el invadir la privacidad de otros es muy dañino y nada benéfico. Como sociedad, debemos evitar inmiscuirnos de esta forma en las vidas ajenas… si no vas a ayudar, por lo menos no estorbes.

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Diagnóstico preimplantacional

Si existiera la posibilidad de que pudieras transmitirle una enfermedad fatal a tus hijos, ¿qué harías? Muchas personas eligen no tener hijos y algunas llegan al punto de someterse a una histerectomía o vasectomía para asegurarse que esto no llegue a pasar. Otras eligen usar la tecnología disponible. En este caso, las parejas, que pueden ser perfectamente fértiles, se someten a un tratamiento de fertilización in vitro. A los embriones que se produzcan se les realizan pruebas diagnósticas, llamadas diagnóstico genético preimplantacional, para determinar si tienen el gen en cuestión y se transfieren únicamente los que no lo tengan.

 

Los procedimientos que implica este análisis son el tratamiento médico de la mujer para estimular los ovarios, lo que permite que se ovule más de un ovocito. Luego, se extraen los ovocitos, se fertilizan usando espermatozoides frescos o congelados, y se dejan crecer a los embriones durante tres días. Los embriones comienzan con dos células y se van dividiendo, a los tres días en promedio tienen ocho células. Una o dos de esas células se extraen del embrión, y el código genético se estudia para determinar si el gen en cuestión está presente.

 

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Los casos en que se recomienda este tipo de análisis incluyen edad “avanzada” de la madre (léase más de 35 años), que uno o ambos progenitores sean portadores de un defecto genético, o, también, mujeres que hayan sufrido varios abortos espontáneos donde se haya detectado que la causa de la muerte del embrión o feto fue genética. Las enfermedades genéticas que se pueden detectar por este medio incluyen fibrosis quística, anemia de células falciformes, hemofilia, distrofia muscular, problemas cromosómicos y otras.

 

Entre las ventajas de este proceso está que se puede evitar que se realice una amniocentesis o biopsia de vellosidad coriales de un embrión ya implantado que llevaría a tomar la decisión de abortar o no (en los lugares donde sea permitido). Además, tanto la amniocentesis como la biopsia de vellosidades coriales tienen un cierto riesgo de producir aborto, cosa que también debe tomarse en cuenta. Con el diagnóstico preimplantacional, las parejas en alto riesgo y sobre todo, mujeres que han pasado ya por abortos espontáneos recurrentes pueden iniciar un embarazo sabiendo que tiene mayores posibilidades de ser exitoso. Se reduce el tiempo necesario para tener un bebé sano, lo cual se vuelve más importante para mujeres “añosas”.

 

Los puntos en contra incluyen que se deben necesariamente producir más embriones de los que se implantarán, así que varios embriones se desecharían o se congelarían por tiempo indefinido. Esto, sin embargo, se realiza en varios países aún en el caso de padres completamente libres de enfermedades genéticas y es un punto muy controversial en casi todo el mundo. Y, por otra parte, el diagnóstico no es completamente fiable. Es posible que esas ocho células del embrión no tengan una información genética idéntica, así que es factible que se estudie una célula sin el gen y se deje una célula que sí lo tenga. De hecho se recomienda realizar otro estudio durante el embarazo para determinar que el feto esté efectivamente libre del gen.

 

Este proceso, si bien resulta una maravilla para aquellas personas que tienen un alto riesgo de transmitir una enfermedad fatal, es una caja de Pandora. Por ejemplo, ¿en qué casos se puede decir que es éticamente responsable no permitir que un bebé nazca? ¿Qué pasa con los genes que sólo incrementan el riesgo de padecer cierta enfermedad o trastorno? ¿Qué pasa con aquellas parejas que por razones sociales o personales simplemente quieren poder elegir tener un hijo o una hija? Las asociaciones médicas indican que se deben usar para enfermedades para las cuales no hay cura ni un tratamiento que minimice sus efectos, pero igualmente lo permiten en casos menos severos donde la presencia del gen no “garantiza” que se vaya a padecer equis enfermedad, sino que solamente eleva el riesgo. Además, a falta de lineamientos rígidos, se dan casos de elección de sexo: se estima que de 27,000 análisis que se realizaron a nivel internacional, un 2% fue para elegir el sexo del bebé. Es decir, hay casos de prevención de enfermedades muy severas que causan síntomas devastadores y que producen la muerte tras una agonía dolorosa, pero también puede prestarse a casos que pueden considerarse frívolos.

 

Otras opciones existentes para esas parejas incluyen el adoptar un niño(a), realizar otro tipo de tecnologías reproductivas, como la inseminación artificial con semen de un donador, en caso que el padre sea quien es portador del gen que se quiere evitar; fertilización in vitro con un ovocito de una mujer sin defectos genéticos, cuando la madre es la portadora; o, inclusive, la “adopción” de un embrión que fue producido por parejas con problemas de fertilidad pero no genéticos, y que no fue transferido a la madre biológica.

 

¿Conoces a alguien que haya elegido no tener hijos debido a una enfermedad genética?

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Hombre: El medioambiente y tu estilo de vida puede afectar tu fertilidad

La infertilidad en el hombre puede ser motivo de alrededor de la mitad de los casos de infertilidad en las parejas.

El contacto  prolongado con algunos químicos de uso en la industria y agricultura puede bajar la concentración de espermatozoides (oligospermia). Entre esos están algunos pesticidas, herbicidas, pinturas y solventes. El plomo y otros metales pesados puede causar oligospermia e infertilidad. La radiación y los rayos X también causan oligospermia, por lo menos en el corto plazo; si las dosis de radiación son muy altas, la oligospermia puede ser permanente.

Como decía anteriormente, una producción óptima de espermatozoides requiere una temperatura menor a la corporal. Para lograr esto, el cuerpo tiene varios mecanismos. Uno de ellos es la circulación sanguínea, que está especializada en disminuir la temperatura de la sangre que se dirige a los testículos. Otra es el poder mover los testículos: cuando hace mucho calor, los testículos descienden, alejándose del cuerpo para evitar calentarse por contacto con el cuerpo. Además, la piel del escroto es muy flexible y al descender los testículos, cuando la temperatura externa es alta, la piel se estira, aumentando la superficie del escroto, lo cual permite una mayor liberación de calor.

Si uno interfiere con el mecanismo normal de control de temperatura de los testículos, y la temperatura interna se eleva, bajará la calidad y cantidad de espermatozoides producidos. Esto puede ser causado por usar frecuentemente el sauna o jacuzzi, o darse baños con agua caliente en tina; asimismo, puede causar baja fertilidad o infertilidad el estar sentado gran parte del tiempo, usar ropa ajustada (incluyendo el uso de trusas en lugar de boxers) y el usar una laptop sobre las piernas mucho tiempo. Incluso, algunas actividades muy saludables en otros aspectos pueden afectar la fertilidad, como el ciclismo y la equitación, ya que se mantiene a los testículos pegados al cuerpo. Qué tanto y por cuánto tiempo se afecta la fertilidad depende de la duración de estas actividades.

En cuanto al estilo de vida o hábitos que afectan la fertilidad, estamos hablando del uso de drogas, como la cocaína y la mariguana, que reducen la calidad y cantidad de espermatozoides, así como los esteroides anabólicos, que pueden causar pérdida del tejido testicular y, por ende, sub o infertilidad.

El alcohol en exceso puede provocar oligospermia y disfunción eréctil (incapacidad de mantener la erección el tiempo necesario para depositar el semen en el lugar adecuado). Si el consumo de alcohol llega a causar daño al hígado, esto también puede afectar la fertilidad. Por otra parte, el alcohol puede provocar cambios hormonales, tal como disminuir la concentración de testosterona en la sangre. La obesidad, por su parte, también puede provocar cambios hormonales que afectan la fertilidad.

 

dona alcohol cigarro

El tabaquismo es una de las causas más comunes y más fuertes de infertilidad. Los hombres fumadores tienen, en promedio, una concentración espermática más baja que los no fumadores. El tabaco afecta incluso a quienes no fuman, pero sí conviven con fumadores.

El estrés crónico disminuye la fertilidad, ya que las hormonas reproductivas se afectan. Una de los problemas fuertes derivados de la infertilidad en una pareja es que la infertilidad misma causa estrés, sea por presión social, baja autoestima, frustración, o debido a tener que lidiar con los tratamientos y los efectos en su pareja (que muy posiblemente esté llevando tratamientos hormonales) y con la vida sexual en pareja, que muchas veces sufre durante el proceso. Y este estrés puede hacer que sea más improbable lograr un embarazo exitoso. Esto puede convertirse en un ciclo vicioso del cual es muy difícil salir. El estrés crónico también puede ser dado por otras causas, como la situación financiera, un trabajo muy agotador y exigente, estar desempleado, etc. Y resulta alarmante que el estrés, por una parte, se considera parte del éxito y como tal, deseable, y por la otra, que mucha gente no lo detecta ni lo trata oportunamente.

Algunas de las causas de infertilidad resultarán obvias y fáciles de tratar, mientras otras, sobre todo el estrés, obesidad, alcoholismo y tabaquismo son mucho más difíciles de eliminar.

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Fertilidad después del cáncer infantil

El tratamiento para cáncer, en sus múltiples formas, se considera como un factor de riesgo para infertilidad. Y cuando se padece en la infancia hay más obstáculos que salvar: si bien en un adulto se pueden obtener espermatozoides u ovocitos de manera previa al tratamiento, en niños es mucho más difícil. Un hombre adulto puede dejar muestras de semen, éstas se congelan y están listas para usarse en el momento que se requieran. Una mujer a partir de la pubertad puede pasar por un tratamiento que estimule la ovulación de muchos ovocitos, que igualmente se pueden conservar para usarse posteriormente. Sin embargo, el porcentaje de embarazos logrados con ovocitos congelados es baja y se requiere tiempo, que posiblemente la paciente no tenga.

 

Los testículos de un niño pre-púber no tienen espermatozoides ni están en condiciones de producirlos. En el caso de niños se considera muy difícil lograr conservar tejido testicular, que contiene células madre, que teóricamente pudieran auto-transplantarse para finalmente producir espermatozoides. Las niñas nacen con todos sus ovocitos; la idea sería igualmente preservar tejido ovárico para posteriormente reimplantarlo. En ambos casos, hay muchísimos obstáculos por salvar, desde encontrar el método idóneo para congelarlos, cuánto tejido obtener, cuánto tiempo funcionará el tejido transplantado, etc. Además el procedimiento y conservación de los tejidos es caro.

 

Hace algunos años no existía siquiera la esperanza de preservar tejido testicular u ovárico, así que a los niños que pasaban por un tratamiento contra cáncer se les decía, a ellos y/o a sus padres, que tenían altas probabilidades de ser infértiles. De cualquier forma, se consideraba que tenían una mínima posibilidad de llegar a la edad adulta. Sin embargo, cada vez es mayor el número de sobrevivientes que son adultos y desean tener hijos. Pese a que no se preservó tejido y no se tenían muchas esperanzas de que fueran fértiles, un estudio reciente encontró que dos terceras partes de las mujeres que pasaron por tratamientos contra cáncer cuando niñas, lograron embarazarse mediante tratamientos de fertilidad. Esta tasa es similar a la de mujeres  sanas pero con problemas de infertilidad. En cuanto a los hombres, muchos (también alrededor de dos de cada tres) sí tienen un conteo bajo de espermatozoides en sus muestras de semen, pero logran tener hijos mediante reproducción asistida.

 

Los médicos piensan que, a pesar de que indudablemente el cáncer infantil y su tratamiento incrementan la probabilidad de padecer infertilidad, evidentemente los ovarios y testículos jóvenes son más resistentes de lo que se creía. De cualquier forma, no se niega que es posible que los ovarios y testículos “envejezcan” más rápido que los de una persona sana y por lo tanto recomiendan no esperar el año que normalmente se espera una pareja sana y joven para acudir a un especialista. En este caso una pareja podría acudir al especialista al cabo de seis meses de intentar concebir sin éxito, aun cuando tengan veintitantos años.

 

En cuanto a los niños que son diagnosticados con cáncer hoy en día, a la gran mayoría se les ofrecen diversas opciones para incrementar sus posibilidades de poder tener hijos cuando sean adultos. Los oncólogos y pediatras consideran que alrededor un 80% de ellos sobrevivirá y llegará a la edad adulta y seguramente querrá tener hijos. Aunque no se ha logrado tener un tratamiento eficaz, se intenta por lo menos guardar tejido, con la esperanza de poder utilizarlo en un futuro. Por otra parte, muchos investigadores están buscando nuevos métodos de quimioterapia que no afecten los órganos reproductivos, sino sólo a las células cancerígenas. Muy posiblemente, un método así disminuiría algunas de las múltiples secuelas del tratamiento contra el cáncer que no tienen relación con la fertilidad. Los esfuerzos de muchos investigadores y médicos están enfocados a lograr que la gente que pasa por tratamiento contra el cáncer no sólo sobreviva, sino que además tenga una buena calidad de vida.

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Endometriosis, una causa de dolor e infertilidad

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La endometriosis es una enfermedad crónica, sin que se haya encontrado cura hasta el momento. Puede darle a cualquier mujer, sin importar si ha tenido o no relaciones sexuales.

La endometriosis se desarrolla cuando el endometrio, que es la capa que cubre la parte interior del útero, se encuentra fuera de él. Puede estar en cualquier parte de la cavidad abdominal, en los ovarios, en las trompas de Falopio, o inclusive la vejiga, vagina, cérvix, etc. Este tejido se convierte en lesiones o implantes que actúan como si estuvieran dentro del útero. Es decir, responden a las hormonas que rigen el ciclo menstrual y por lo tanto, hay crecimiento de tejido y luego sangran, pero no pueden ser desechados o sacados del cuerpo. Esto origina inflamación y tejidos tipo cicatriz o fibrosos, que a su vez pueden ocasionar otros trastornos.

No se sabe a ciencia cierta qué causa la endometriosis. Una de las teorías es que hay “flujo retrógrado” en la que las trompas de Falopio no estarían funcionando correctamente y el tejido endometrial, que normalmente saldría hacia la vagina, es transportado por las trompas hacia el interior del cuerpo. Sí se sabe que es un mal hereditario en cierto grado (si una mujer tiene una hermana con endometriosis, tiene más posibilidad de padecerla que una que no tenga parientes enfermas). Además, una mujer con endometriosis tiene más posibilidades de padecer alergias, asma, enfermedades como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, autoinmunes y endócrinas, así como trastornos del tracto digestivo y urinario.

El dolor, curiosamente, no está relacionado con el grado de invasión de tejido endometrial. Hay mujeres con muy pocas lesiones y mucho dolor, por ejemplo. Sin embargo, el dolor sí es un síntoma importante, tanto durante la menstruación como durante el coito. También es una causa frecuente de fatiga, infertilidad y trastornos del ciclo menstrual.

Si bien se puede detectar en algunos casos por ultrasonido, normalmente el diagnóstico y tratamiento inicial (extracción de las lesiones) se hacen por medio de una laparoscopía. El tratamiento puede variar desde simplemente controlar el dolor con antiinflamatorios o analgésicos, hasta extraer las lesiones durante una laparoscopía y realizar tratamientos hormonales. Uno de los tratamientos hormonales consiste en hacer pasar a la mujer por una menopausia médica, lo que reduce o elimina los crecimientos que están fuera de lugar (ectópicos) y otra, usar pastillas anticonceptivas, prefiriéndose una que sólo tiene una sustancia similar a la progesterona y se puede usar por muchos meses e incluso años de manera consecutiva. Ambos tratamientos tienen efectos secundarios y se debe tomar una decisión en base a estudiar los costos (efectos secundarios) contra los beneficios (por ejemplo, poder quedar embarazada) de cada tratamiento. En cuanto el tratamiento se detiene, la endometriosis vuelve a progresar. Hasta ahora, la única cura eficaz es la histerectomía, pero no se recomienda a mujeres jóvenes, aún si no desean tener hijos.

Es muy importante que las chicas que padecen de menstruaciones muy dolorosas no lo consideren como normal. Puede ser endometriosis y por lo tanto, se puede tratar y evitar lo que conlleva, tal como la infertilidad.

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Disfunción eréctil

También es llamada impotencia. Se considera un problema cuando se presenta con frecuencia (más de 3 de cada 4 intentos). Generalmente afecta a hombres mayores de 40 años. El término es específico a tener dificultad para lograr o mantener la erección. Problemas para eyacular, entre otros, no forman parte de la disfunción eréctil.  Sus síntomas son no poder lograr una erección, pese a tener el estímulo adecuado, que la erección sea momentánea o que no se logre la dureza necesaria para la penetración exitosa durante el tiempo necesario para lograr eyacular.

Además de su impacto en la fertilidad de la pareja, la disfunción eréctil puede traer consecuencias psicológicas, creando estrés, ansiedad, baja autoestima y posiblemente afectar la relación marital o de pareja. Pero también puede ser un signo de otro problema de salud, como un problema cardiaco o diabetes. Se recomienda no dejar pasar tiempo e ir al doctor, porque se ha visto que está relacionada a ataques al corazón y embolias. Está también muy relacionada con la edad. Un estudio muestra que a los 40 años, alrededor de 40% de los hombres ha experimentado disfunción eréctil, y este porcentaje sube a 70% para hombres de 70 años. Afortunadamente, a la edad que sea, se puede tratar.

El pene tiene dos cámaras a todo lo largo (excepto el glande) llamadas cuerpos cavernosos, que contienen tejido eréctil. (Este mismo tipo de tejido, por cierto, se encuentra en los pezones y en el clítoris de las mujeres). Durante la excitación sexual, los cuerpos cavernosos se llenan de sangre, lo cual hace que el pene se ponga rígido y aumente de tamaño. El proceso depende de impulsos dados por el cerebro y los nervios genitales.

Una diabetes que no esté bien controlada puede provocar disfunción eréctil, dado que afecta los nervios y los vasos sanguíneos. Otras enfermedades que también pueden causarla son enfermedades cardiovasculares, como la arterosclerosis, hipertensión y colesterol alto; enfermedades renales, ya que pueden afectan el sistema hormonal, el sistema nervioso y el flujo sanguíneo hacia el pene; síndrome metabólico, que incluye hipertensión, altos niveles de insulina y colesterol, así como grasa corporal abdominal; y enfermedades neurológicas, como esclerosis múltiple, embolias, Alzheimer y Parkinson, ya que pueden entorpecer el flujo sanguíneo o los impulsos nerviosos en el cuerpo. El tratamiento del cáncer de próstata y vejiga, incluyendo cirugía, puede provocar disfunción eréctil pasajera o permanente.

Las drogas, incluyendo el alcohol, nicotina, anfetaminas, mariguana, cocaína y varias más, así como la obesidad y la vida sedentaria también afectan significativamente. Los ciclistas también están en riesgo puesto que el asiento de la bicicleta presiona el perineo (el área entre el pene y el ano), por donde pasan arterias y nervios que son cruciales para la excitación sexual. La disfunción eréctil puede también ser consecuencia del bloqueo de una arteria que lleva sangre al pene, como resultado de una lesión en la pelvis o la entrepierna.

Otras causas potenciales de disfunción eréctil influyen: lesiones a la vejiga, médula espinal, o pene, así como desbalances hormonales, que pueden ser causados por tumores de la glándula pituitaria, enfermedades renales o hepáticas, depresión, agrandamiento de la próstata y tratamientos hormonales. Muchos (más de 200) medicamentos pueden causar disfunción eréctil, incluyendo diuréticos y otros medicamentos para la hipertensión, antidepresivos, ansiolíticos, antiepilépticos, antihistamínicos, antiinflamatorios no esteroideos, medicamentos para Parkinson, antiarrítmicos, relajantes musculares y medicamentos contra cáncer. En algunos casos, es posible cambiar de medicamento para no perder esa protección, a la vez que se evita o minimiza la disfunción eréctil. Lo que si no se recomienda nunca es simplemente dejar de tomar el medicamento que podría causarla.

La causa también puede ser psicológica, ya que algunas situaciones o enfermedades mentales pueden producir una baja en la libido: sin excitación sexual, el cerebro no recibe señales que indiquen que tiene que producir una erección. Entre estas causas están la depresión, ansiedad, estrés, y problemas en la pareja. Es importante tratar las causas psicológicas, sobre todo considerando que la disfunción eréctil puede producir estrés, ansiedad, depresión y otros problemas psicológicos, así que podría crearse un círculo vicioso.

Dado que las causas son muy variadas, a menos que uno sospeche de antemano de una causa específica (como la diabetes), es posible que se realicen varios exámenes, incluyendo un reconocimiento físico, muestras de sangre y orina para detectar desbalances hormonales, diabetes, problemas cardiacos u otras enfermedades, ultrasonido para evaluar el flujo sanguíneo hacia el pene, así como otros estudios más especializados. Un examen que puede ayudar a determinar si la causa es psicológica es el examen de erección nocturna. En éste, se cubre el pene con una cinta adhesiva especial. Si la cinta está desprendida en la mañana, eso indica que en algún momento de la noche sí hubo erección, con lo que algunas causas pueden descartarse. Finalmente, se puede hacer una evaluación psicológica, primeramente por el médico general o urólogo; en caso de haber sospecha de depresión, ansiedad o cualquier otro problema psicológico, se enviaría al paciente a un psicólogo para una evaluación más detallada.

El tratamiento depende de la causa. Existen varios medicamentos como viagra o cialis pero muchos están contraindicados si uno padece hipertensión, hipotensión, enfermedades cardiacas, diabetes no controlada, o si uno toma ciertos medicamentos, incluyendo muchos que se usan para enfermedades cardiacas o de la próstata. Por esto, uno no debería comprarlas sin antes consultar al médico. En caso que la disfunción eréctil sea causada por baja testosterona, se puede suplementar testosterona. También hay una gran variedad de bombas de vacío, que pueden ayudar a lograr la erección y que van acompañadas de un anillo que ayuda a mantener la erección; también hay implantes para el pene, pero no se consideran primera opción. Si la disfunción es causada por un bloqueo o una hemorragia en un vaso sanguíneo, es posible realizar una cirugía. La psicoterapia también es recomendada, especialmente si la causa es psicológica; pero aun cuando es física, la psicoterapia ayuda a minimizar el efecto del estrés, depresión, ansiedad y problemas maritales que pueden derivarse de la disfunción eréctil.

Hay tratamientos alternativos, cuya eficacia ni sus potenciales efectos secundarios han sido estudiados a fondo, que incluyen ginseng, ginko biloba, acupuntura, alimentos como la sandía, ajo y granada. El ginseng y el ginko biloba son vasodilatadores, así que podrían ser peligrosos si el hombre tiene antecedentes cardiovasculares.

Finalmente, todos los hombres se pueden beneficiar al adoptar un estilo de vida más saludable: dejar de fumar si lo hacen, así como evitar lugares llenos de humo, ejercitarse con regularidad y disminuir su consumo de alcohol. En relación a la pareja, una comunicación abierta muy posiblemente evitará malentendidos y resentimientos que puedan llevar a problemas maritales fuertes.

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Flaquita, gordita… ¿qué es mejor?

Mucho se habla de que la mujer debe bajar de peso si está un poco pasadita, pero… ¿es realmente necesario? ¿Y qué pasa con las que están flacas?

 

La reproducción es obviamente necesaria para que la especie continúe, pero a la vez, el cuerpo de la mujer tiene que tener un nivel de energía y nutrientes que pueda soportar un embarazo. Las atletas y bailarinas que, además de tener un bajo peso, queman mucha energía, muchas veces ni siquiera tienen ciclos menstruales. O sea, su cuerpo está normalmente bajo tal estrés que no puede darse el lujo de desviar nada hacia otro organismo. La reproducción puede estar peleada con la sobrevivencia de la persona, digamos.

 

Un dato curioso es que también el estrés crónico puede afectar el sexo de los hijos. Normalmente nacen aproximadamente 103-107 niños por cada 100 niñas; ya para la edad adulta la proporción es casi 1:1 porque la mortalidad infantil es mayor en el caso de los niños. En épocas de hambruna o guerras, la diferencia entre niños y niñas al nacimiento es menor. Lo mismo se ha visto en poblaciones con desventajas económicas y sociales (por ejemplo en afroamericanos en comparación a descendientes de europeos en EEUU). La teoría que se ha propuesto es que para la sobrevivencia de la especie, se requieren más niñas que niños. Que yo sepa, nadie ha estudiado específicamente si el peso de la madre (sin importar su nacionalidad o estatus económico/social) influye en el sexo de los hijos, pero lo que sí se ha demostrado es que mujeres con muy bajo peso, en caso de que sí estén teniendo ciclos, no tienen ciclos regulares y no ovulan en todos. Así que su posibilidad de quedar embarazadas es más baja.

 

Otro problema que pueden enfrentar las mujeres muy delgadas es tener un bebé con bajo peso al nacimiento o prematuro; ambas cosas hacen que ese bebé tenga más riesgo de padecer enfermedades y problemas de desarrollo. Por otro lado, si una mujer está ligeramente pasada de peso, tiene más posibilidades de quedar embarazada. Pero si tiene muchos kilos de más, tendrá un embarazo con más riesgos. Es más probable que tenga hipertensión arterial, preclamsia o diabetes gestacional, que los bebés sean excesivamente grandes al nacer, que tengan enfermedades congénitas y que tengan más probabilidades de padecer diabetes cuando sean adultos. En parte por esto, hay diferentes recomendaciones para la ganancia de peso durante el embarazo, dependiendo del peso que tenían antes de embarazarse. Una mujer muy delgada (índice de masa corporal menor a 18.5) debería subir unos 13-18 kilos durante el embarazo, mientras que una mujer obesa (con un índice de 30 o mayor) no debería subir más de 9 kilos.

 

Lo ideal, para tener mayor probabilidad de que el embarazo y los hijos sean sanos, sería planear bien antes de buscar embarazarse, para obtener un índice de masa corporal normal (entre 20 y 24.9). Además, tomar multivitaminas que contengan ácido fólico, dejar de fumar si lo hace y evitar estar cerca de fumadores, dejar de tomar alcohol y vacunarse contra rubeola y varicela, si no lo ha hecho. Es también importante espaciar los embarazos. La Organización Mundial de la Salud recomienda dejar pasar por lo menos 24 meses entre un parto y el siguiente embarazo (o sea, que los hijos se lleven 2 años y 9 meses como mínimo). En EEUU la recomendación es de 18 meses (una diferencia de edades de 2 años y 3 meses). Lo máximo recomendable son 59 meses (un poquito menos que cinco años). La carencia de ácido fólico incrementa las posibilidades de que un bebé padezca espalda bífida y otros trastornos, incluyendo el autismo. El fumar, tomar alcohol (sobre todo en exceso), enfermedades como rubeola y varicela, un periodo entre embarazos corto, entre otros factores, pueden afectar al bebé, teniendo consecuencias como bebés prematuros o de bajo peso, enfermedades congénitas, abortos, muerte al nacimiento, etc.

 

Y otro detalle a tomar en cuenta: la edad óptima para embarazarse, reproductivamente hablando, es entre los 20 y los 24. Es cuando la mujer es más fértil y cuando hay menos posibilidades de abortos espontáneos y de tener hijos con trastornos genéticos o problemas al nacimiento o del desarrollo. Entre los 30 y los 34, comienza a disminuir la fertilidad de manera gradual. Empezando a los 35, la fertilidad comienza a disminuir considerablemente y hay mayores posibilidades de padecer hipertensión y diabetes gestacional. Se incrementan además las posibilidades de abortos espontáneos y de padecimientos congénitos en el bebé. El momento para comenzar a pensar en cuándo embarazarse no es a los 40, sino cuando la mujer es mucho más joven. Aun cuando la mujer sea soltera, no tenga novio, tenga deseos de estudiar y ejercer una profesión… es mejor prevenir.

 

Y tú, ¿ya has pensado en cuándo quisieras embarazarte o que tu pareja se embarazara? Si ya han tenido hijos, ¿qué edad tenía la mujer cuando quedó embarazada? ¿Cómo fue su experiencia?

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