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La pro-vida extrema

Hay un debate fuerte, en el que no entraré, sobre la diferencia entre ser realmente pro-vida (apoyar al derecho a la vida y otros derechos humanos a lo largo de la existencia de una persona) o anti-aborto (concentrar esfuerzos en la lucha contra el aborto, sin luchar por el acceso a comida, servicios básicos y demás derechos de la persona una vez nacida).

De lo que quiero hablar es de lo que pasa cuando las leyes son extremas. En algunas partes, la ley ha dado personalidad jurídica a fetos. Esto ayuda, por ejemplo, a que, si alguien matara a una mujer embarazada, se le acusara de dos homicidios en lugar de uno.

Pero el problema y donde la ciencia evidentemente no se está tomando en cuenta, es cuando los embriones tienen personalidad jurídica. Y se termina en casos como el de Sofia Vergara, la actriz, que está siendo demandada por embriones. Emma e Isabella. Y no es noticia de “Deforma”. Parte de la demanda, que se inició en Luisiana, es que no se han beneficiado de un fideicomiso que se había creado para ellas, y además se incluye el “abandono” por parte de la madre.

Hay muchas parejas que tienen embriones congelados. Leyes como las de Luisiana harían que pudieran ser demandadas estas personas por abuelos, hermanos, tíos potenciales. O más bien, por esos embriones, representados por esos parientes en ciernes.

A nivel de ciencia de la reproducción, este tipo de ley resulta bastante peligroso, porque la posibilidad de que un embrión llegue al nacimiento son bastante bajas. O sea, se están presentando demandas a nombre de “humanos previos al nacimiento” que es dudoso que llegaran a nacer aun cuando las condiciones uterinas fueran perfectas.

Es difícil confirmar cuántos embriones mueren durante el embarazo, dado que pueden morir desde el primer día después de la concepción, antes de que se pueda confirmar el embarazo por ningún método. Posteriormente, el embarazo se confirma mediante muestras de sangre donde se vea un aumento en gonadotropina coriónica humana (HCG—este aumento se nota en sangre antes de que se vea en orina, que es lo que miden las pruebas de embarazo caseras). Más adelante, se puede comprobar con ultrasonido normal o con doppler, que es cuando se escucha el corazón y se puede ver la circulación fetal.

Se considera que hasta un 70% de todos los embriones mueren antes del final del primer trimestre. Unas de esas pérdidas no se notarán, porque la madre no tiene idea de que ha estado embarazada. Otras se pueden determinar por muestras en sangre que mostrarían un “pico” de HCG, donde el nivel se eleva y luego cae. Otras son mediante ultrasonido: se ve el saco gestacional comenzando a las cuatro semanas, y que primero se ve sólo, pero podría después seguir viéndose vacío. También se puede ver el saco vitelino, que le brinda nutrientes al embrión, que también se puede ver comenzando a las 4-5 semanas. Hasta la sexta semana se puede ver al embrión. Todo esto asumiendo que el ultrasonido y el técnico de ultrasonido sean bastante buenos.

El embarazo se comienza a contar a partir del primer día del último periodo menstrual. Pero la concepción se realiza unas dos semanas después. La concepción no se realiza en el útero sino en la parte superior de las trompas de Falopio. El embrión comienza a bajar al útero y se implanta (se “mete” en el endometrio) unos seis días después de la concepción. Si el embrión llega muy pronto o muy tarde al útero, no se puede implantar ya, y muere. Si se implanta en un lugar no adecuado (una cicatriz dejada por una cesárea anterior, o donde haya miomas) tampoco podrá implantarse bien, y morirá.

La mayoría de las muertes suceden en las primeras 8-9 semanas de gestación. Un estudio, donde se confirmó embarazo mediante HCG en orina, mostró una tasa de muerte del 31%. A nivel poblacional se considera que un 10-12% de los embarazos clínicos terminarán en aborto natural. (Un embarazo clínico es cuando se tiene un incremento de HCG y el ultrasonido muestra tejido embrional, ya sea el saco, o el embrión mismo).

Los embriones mueren por muchas causas. Una es el medioambiente uterino. Las mujeres de cuarenta tienen el doble de posibilidad de sufrir un aborto natural que una mujer de veinte. Una mujer que ya ha tenido abortos naturales tiene mayores posibilidades de sufrir uno más.  También afecta fumar, beber alcohol de manera habitual, y exposición a algunos químicos. Algunas enfermedades, como el hipotiroidismo, hacen que el periodo lúteo, que mantiene el embarazo hasta que el embrión manda una señal de vida, sea muy corto, lo cual produce infertilidad (que puede ser reflejo de muerte embrionaria temprana). Otras enfermedades afectan el movimiento del embrión de la trompa de Falopio al útero, como la clamidia o posiblemente endometriosis; también se puede tener un endometrio demasiado delgado, en fin, hay muchísimas causas dadas por la madre.

Otra causa importante de muerte embrional es problemas genéticos, en su mayoría problemas cromosomales fatales, como la aneuploidía. Un individuo debe tener dos copias de cada cromosoma y los humanos tenemos 23 cromosomas. Tener sólo uno o tres tiene consecuencias que van desde la muerte hasta problemas neurológicos, anatómicos o fisiológicos. No es sentencia de muerte: hay niños que nacen con alguna trisomía, como el síndrome de Down, y pueden llevar una vida plena. Pero hay otras que causan muerte durante el embarazo.

Ciertas infecciones durante el embarazo, como la vaginosis bacteriana problemas con la anatomía o función del útero o cérvix, problemas endócrinos, diabetes gestacional, pre-eclampsia y eclampsia, pueden provocar abortos.

Ahora el problema con la pro-vida extrema no es nada más demandas frívolas que posiblemente tienen más que ver con dinero o pleito entre parejas que con el amor que se le pueda tomar a dos embriones congelados. El problema fuerte es que a mujeres se les ha metido a la cárcel por sufrir un aborto natural temprano; otras mujeres han literalmente muerto porque la ley exigía que la salud de la madre estuviera en peligro inminente. ¿Cómo se define ese peligro inminente? En los casos de mujeres que han muerto, evidentemente no se trató a la mujer a tiempo.

La muerte embrional o fetal es relativamente común. No se debe penalizar a una madre ni acusarla de abuso infantil si sufre un aborto natural. Resulta completamente ridículo desde el punto de vista biológico.

Y sobre los embriones de Sofía Vergara… ¡no creo que ninguna mujer se atrevería a ser vientre subrogado! No estaría fuera de lo posible que terminara en la cárcel o demandada por que uno o los dos embriones murieran. Yo no me arriesgaría.

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El Frankenstein moderno

Mary Shelley, además de enriquecer la literatura del horror, creó la idea de que la ciencia puede ser tremendamente dañina. El monstruo de Frankenstein, creado con la mejor intención y ciencia avanzada, termina siendo un asesino triste.

An 8-cell embryo. Picture taken by Dr. Maineke, Hanover, Germany.

Las técnicas de reproducción asistida son recibidas muchas veces con el mismo recelo con el que recibiríamos al monstruo de Frankenstein. Especialmente cuando se trata de “jugar” con los genes y peor, añadir a una tercera persona en la mezcla. Estoy pensando específicamente en dos situaciones: una, cuando se hace trasplante de mitocondrias durante la fecundación in vitro y dos, cuando se trasplantan órganos completos.

Las mitocondrias son los organelos que producen energía en las células. Además, las mitocondrias tienen material genético; menos que el que está en el núcleo y no tiene impacto en la apariencia de la persona. Y se heredan sólo por la parte materna: a pesar de que el espermatozoide tiene mitocondrias, éstas son inactivadas y destruidas después de que el espermatozoide entra al ovocito. Las mitocondrias en el espermatozoide le permiten obtener energía para poder nadar y transportarse hasta las trompas de Falopio; en el ovocito, son importantes no sólo para el desarrollo del ovocito mismo, sino del embrión y posteriormente, de la persona en quien se convierte el embrión. Un ovocito con mitocondrias deficientes posiblemente no  podrá ser fecundado o el embrión podría morir muy pronto. Es posible que una persona tenga mitocondrias dañadas en algunas células; este daño a las mitocondrias es producto de mutaciones espontáneas y se considera que 1 de cada 5,000 a 10,000 personas tiene alguna enfermedad mitocondrial. Dependiendo de qué células sean, podrá tener dolor y/o debilidad muscular, enfermedades gastrointestinales, crecimiento deficiente, enfermedades del hígado, diabetes, epilepsia, problemas en el sistema endócrino, respiratorio, en el cerebro, etc.

Si una mujer tiene alguna enfermedad mitocondrial, es posible que no pueda tener hijos o que esos hijos tengan enfermedades debilitantes y sin cura. La mejor opción hasta el momento es que se tome un ovocito de una mujer sana y se le quite el núcleo; ese núcleo se reemplaza con el núcleo de un ovocito de la mujer con enfermedad mitocondrial que quiere ser madre. Ese ovocito, que tendrá genes nucleares de una persona y mitocondriales de otra, se fecunda in vitro con un espermatozoide. Al final, los embriones resultantes tendrían genes de tres personas: genes en el núcleo, del padre y la madre, más los mitocondriales de la donadora. Esto de hecho se intentó hace varios años pero no tan específicamente; lo que se hizo fue trasferir un poco de material del citoplasma  del ovocito (el “líquido” en la célula, que incluye mitocondrias) y se vio que incrementaba la posibilidad de lograr un embarazo. Hay unos cuantos adolescentes que deben su vida a esta técnica. Y no, ninguno es un monstruo ni tiene ninguna característica que muestre que tiene tres padres (o incluso una “persona genéticamente modificada”). Actualmente se sabe exactamente cuál era el problema en esos casos (la mitocondria, no el citoplasma) y se tienen las técnicas para hacerlo. No se está realizando rutinariamente, pero podría usarse como el método de preferencia para mujeres con enfermedades mitocondriales. Por el momento se está debatiendo en varios niveles, incluyendo los éticos (¿es un tipo de eugenesia? ¿Qué derechos tiene, en su caso, la donadora de mitocondrias?) así como los médicos (¿Qué efecto tiene en la persona a nivel genético? ¿Qué rasgos físicos o de personalidad podrían ser influenciados? ¿Qué riesgos presenta?) Otro reto, nada sencillo, que se tiene es cómo presentarlo a la población sin ocasionar espanto.

En cuanto al trasplante de tejido, hay dos tipos y ambos son menos similares a Frankenstein, y, por lo tanto, tal vez sean más fáciles de aceptar para la población en general: trasplante de tejido de los ovarios y trasplante de útero, ambos en fase experimental. En 2005 nació el primer bebé (una nena) después de un trasplante de tejido ovárico. Esto sólo se ha logrado con hermanas gemelas idénticas, y las razones van desde que la mujer haya pasado por menopausia extremadamente prematura (a los 14 años en un caso) o debido a algunas enfermedades que afecten los ovarios. Otros casos de trasplante de ovario exitoso han sido cuando a una mujer que va a ser sometida a quimioterapia o trasplante de otro órgano y hay posibilidad de que el tratamiento cause infertilidad, se le quita el ovario antes del tratamiento y se le regresa cuando ya terminó. Hasta la fecha, han sido demasiados pocos casos como para poder estimar las posibilidades de éxito, pero se ha logrado que el embarazo sea natural, sin tratamiento hormonal ni fertilización in vitro. Los resultados de cualquier manera son muy esperanzadores y el tejido no parece tener un tiempo de “caducidad” muy corto: una mujer pudo embarazarse de manera natural dos veces después de haber recibido un trasplante de tejido ovárico.

En cuanto al trasplante de útero, se ha logrado con donadoras que han sido desde parientes inmediatas (la madre) pero también con mujeres sin parentesco entre sí. Las mujeres que utilizarían esta técnica son aquéllas que nacieron sin útero o cuyo útero es dañado por cáncer u otra enfermedad. En los pocos casos reportados, los embarazos se han logrado mediante fertilización in vitro (con ovocitos de la madre que finamente quedará embarazada). El primer nacimiento después de un trasplante de útero fue en septiembre del 2014, así que esta técnica está en sus inicios. No deja de tener los mismos riesgos que el trasplante de cualquier otro órgano.

Las parejas que enfrentan este tipo de situaciones tienen que plantearse opciones muy difíciles incluyendo cuánto tiempo o qué tanto esfuerzo realizarán… en qué momento es preferible decidirse por no tener hijos, o adoptarlos. Ustedes, ¿se han planteado que harían o qué hubieran hecho en el caso de que tenga problemas de fertilidad o por alguna enfermedad sean necesarias medidas extraordinarias para lograr un embarazo?

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Las técnicas de reproducción asistida… ¿causan problemas o trastornos en los hijos?

Muchas parejas subfértiles o infértiles (que se calcula componen el 25% de la población en edad reproductiva) se han beneficiado de alguna técnica de reproducción artificial para poder tener hijos. Si bien la medicina reproductiva/ginecología ayuda a resolver algunos problemas, como problemas hormonales, algunos problemas fisiológicos como las trompas de Falopio bloqueadas, etc., esto no se considera reproducción asistida. Las técnicas de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés) son la inseminación intrauterina, fertilización in vitro y el uso de maternidad subrogada.

La inseminación intrauterina se refiere a que se obtienen espermatozoides de un hombre, que puede ser el esposo, o un tercero si la mujer es soltera, homosexual, no tiene pareja, o el esposo tiene problemas demasiado serios de infertilidad, como sería que no produjera espermatozoides. Se usa principalmente cuando la mujer tiene problemas cervicales que prevendrían el ascenso de los espermatozoides, o si el hombre tiene: problemas para eyacular, bajo conteo de espermatozoides o con motilidad muy baja. La inseminación intrauterina se puede combinar con medicamentos para inducir la ovulación, lo cual podría incrementar las posibilidades de embarazo. Los espermatozoides pueden haber sido congelados o utilizarse “frescos” (el mismo día de la eyaculación).

La fertilización in vitro (FIV) es cuando se extraen ovocitos y son fertilizados por espermatozoides en un recipiente de plástico; el embrión resultante se cultiva en condiciones especiales y después de unos días se transfiere al útero de la mujer, donde se implanta, produciéndose el embarazo. FIV conlleva cuatro pasos básicos: estimulación de la ovulación; extracción de ovocitos, fertilización y transferencia del embrión o embriones. La estimulación de la ovulación se maneja por medio de hormonas y se lleva un seguimiento cercano de la mujer mediante evaluación de hormonas (estrógeno) en sangre y ultrasonido para ver el crecimiento de los folículos, que es donde crecen los ovocitos. La extracción de los ovocitos se realiza normalmente en el consultorio médico. Usando ultrasonido, se visualizan los ovarios y los folículos, se inserta una aguja desde la vagina que llega hasta los ovarios y succiona el líquido folicular, que contiene los ovocitos. Para la fertilización, se toman los ovocitos (que pudieran haber sido congelados) y los espermatozoides y se colocan juntos en el recipiente (pozos de cultivo) plástico. Se dejan varias horas en condiciones especiales para que se realice la fertilización. Si por alguna razón se ve que la fertilización no puede realizarse así, entonces se pasa a la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI, por sus siglas en inglés), en la cual se coloca al espermatozoide dentro del ovocito mediante una aguja. Los embriones resultantes se cultivan 1-6 días en condiciones especiales y después se eligen los embriones de “buena calidad”, es decir, que muestran un crecimiento y una morfología normal, para su transferencia. Los embriones también pueden ser congelados, ya sea porque fueron fecundados antes y a pesar de tener buena calidad se decidió no transferirlos simplemente por el número (por ejemplo, si se tienen ocho embriones, pero sólo se desean transferir dos, para evitar la posibilidad de un embarazo múltiple), o porque se les realizó alguna prueba genética, etc. Finalmente, la transferencia consiste en colocar los embriones elegidos dentro del útero. En muchas ocasiones se administran hormonas a la mujer para incrementar la posibilidad de un embarazo.

En cuanto a la maternidad subrogada, se puede realizar inseminación intrauterina o fertilización in vitro, según sea preferible. En FIV, podría tratarse de los ovocitos de la mujer que desea tener un hijo y que por alguna razón tiene problemas para sostener un embarazo pero cuyos ovocitos sí están bien.

Evaluar las técnicas de reproducción asistida requiere de un gran número de muestras (bebés, embarazos) porque hay muchísimos factores que puedan influir además de si se usa reproducción asistida o no. Por ejemplo, la infertilidad misma puede ser un factor, no se sabe a ciencia cierta a qué tipo de problemas esté relacionada y además la “infertilidad” engloba muchísimas causas, cada una podría tener mayor o menor efecto. Además está la edad de la mujer y del hombre, qué tipo de protocolo de reproducción asistida se realizó (ovocitos y espermatozoides frescos o congelados, embriones frescos o congelados, a los cuántos días se transfirieron, qué medios se utilizaron durante la fertilización y el cultivo de embriones, condiciones del equipo, experiencia de los técnicos y el ginecólogo), qué tan sano fue el embarazo: nutrición, cuidados, estilo de vida, condiciones laborales, enfermedades durante el embarazo, además de factores medioambientales y socioeconómicos… por otra parte, debe considerarse que en muchos casos se transfieren varios embriones y los embarazos múltiples son factores de riesgo para parto prematuro y bajo peso al nacer, lo cual a su vez puede causar complicaciones. En fin, un sinnúmero de factores que se deben tomar en cuenta y donde lo ideal para hacer una comparación válida sería poder comparar embarazos similares, como por ejemplo de mujeres en el mismo rango de edad, embarazos de un bebé único no mezclarlos con embarazos múltiples, nacimientos prematuros no deben compararse a nacimientos a término, etc.

Por si fuera poco, es difícil dar seguimiento a los bebés a largo plazo, lo que permitiría detectar si hay relación entre el uso de ART y problemas de salud. Hay pocos lugares en el mundo donde se lleva un registro confiable de seguimiento de la salud de individuos y más pocos aún donde se realiza un enlace a los datos del nacimiento. Esto se está realizando en Massachusetts, y esta base de datos se está utilizando para realizar estudios a largo plazo. Un estudio basado en esta base de datos, publicado recientemente, evaluó a 11,762 bebés nacidos gracias a ART y 324,148 que fueron concebidos de forma natural. Se encontró un ligero incremento en defectos congénitos (cardiacos: 82 de cada 10,000 en ART vs. 52 de cada 10,000 en bebés concebidos naturalmente; no cardiacos: 180 de cada 10,000 en ART vs. 130 de cada 10,000 en concepciones naturales). Sin embargo, en este estudio no se tomó en cuenta edad de la madre, nacimientos múltiples, y otros factores. Los autores concluyeron que no consideran que el uso de ART sea un factor de riesgo significativo para defectos congénitos, siendo que se presentan raramente. Por otra parte, en Colorado se realizó un estudio similar y se encontró que 21 de 2,071 (1.11%) bebés concebidos mediante ART mostraron una anomalía congénita; para los concebidos naturalmente, 2,826 de 342,496 (1.12%) mostraron anomalías. Es decir, no hubo diferencias.

En otro estudio, también reciente pero en Inglaterra, se evaluó el desarrollo de niños hasta los siete años de edad. En este caso, se hicieron tres grupos: 227 niños nacidos después de ART, 783 niños concebidos naturalmente pero cuyos padres eran subfértiles y 22,639 niños concebidos de forma natural de padres fértiles. Se evaluó la salud socio-emocional de los niños, lesiones por accidentes, si habían ingresado al hospital, si mostraban o no sobrepeso y el desarrollo del lenguaje. El único aspecto donde se vieron diferencias fue si los niños acudieron al hospital durante sus primeros nueve meses de vida. Se encontró que más niños concebidos por ART fueron al hospital que los niños de padres subfértiles y éstos, que los niños de padres fértiles. Sin embargo, los autores consideran que es muy probable que los padres de niños nacidos después de ART se sientan más nerviosos ante cualquier problema de salud y el acudir al hospital refleje este nerviosismo más que problemas de salud causados por el uso de ART. Esta conclusión se apoyó en parte por el hecho de que a partir de los nueve meses de edad, no se encontró diferencia en la salud de los niños de los tres grupos, incluyendo el acudir al hospital.

Una amplia revisión de literatura que incluyó problemas durante el parto, desarrollo neurológico (autismo, parálisis cerebral, discapacidad intelectual) y problemas de visión y oído menciona que los estudios, especialmente cuando se toma en cuenta si el embarazo fue múltiple y si el parto fue prematuro y/o los bebés tuvieron bajo peso al nacimiento, han proporcionado evidencia de que los bebés nacidos a término, de un embarazo simple (un solo bebé), se desarrollan normalmente en su gran mayoría, sin importar si se utilizó ART o un tratamiento hormonal previo a la concepción. Los autores concluyen que no hay evidencia de que el uso de ART como tal sea un factor de riesgo para problemas de salud o de desarrollo en los bebés y niños concebidos mediante estas tecnologías. Sin embargo, los investigadores de éste y otros estudios concuerdan en que es necesario seguir realizando investigación sobre el tema, evaluando los diferentes factores que pueden influir en la salud y el desarrollo de los hijos, para a la larga incrementar la salud de la población en general.

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¿Nos debemos olvidar del plástico?

Se estima que alrededor de 25% de las parejas que desean concebir un hijo no lo logran en el plazo de un año, pese a no estar utilizando ningún método anticonceptivo. Dentro de las posibles causas, uno de los factores sospechosos son los compuestos disruptores endócrinos. Estos compuestos interfieren con la acción de las hormonas esteroideas, incluyendo hormonas cruciales para el buen funcionamiento del sistema reproductor tanto en mujeres como en hombres, así como en animales silvestres.

Hay más de 500 disruptores endócrinos descubiertos hasta la fecha. Incluyen fitoestrógenos como la genisteína, que se encuentra en la soya entre otras plantas; plaguicidas o insecticidas como la atrazina y el DDT; algunos refrigerantes y lubricantes, principalmente policloruros de bifenilo; ptalatos, que se usan como “plastificadores” que brindan flexibilidad y durabilidad a los plásticos duros; y bisfenoles, como el bisfenol A y bisfenol S (BPA, BPS), que se encuentran igualmente en plásticos y otros empaques, como latas, donde se usa como recubrimiento.

Para la mayoría de la gente viviendo en una ciudad y con trabajos de oficina, el riesgo mayor lo representan los plásticos y latas. Además de platos, recipientes de alimentos congelados, cucharas, mamilas, chupones, juguetes, ropa, etc. Es alarmante en el sentido de que muchísimos estudios (casi todos en roedores, vale la pena aclarar) muestran que el daño que producen los ptalatos y los bisfenoles puede ser transmitido a varias generaciones, incluso si la exposición a ellos se da en útero. Dicho de otra forma, un feto cuya madre tiene contacto con bisfenoles puede posteriormente tener hijos que sean afectados por los bisfenoles. El otro problema es que no hay forma realista de evitar los plásticos, a menos de renunciar por completo a la vida moderna. BPA, por ejemplo, se ha encontrado hasta en la leche materna. Y no sirve de mucho usar plásticos libres de BPA, porque tendrán algo más que posiblemente no haya sido evaluado exhaustivamente. Finalmente los ptalatos y los bisfenoles son necesarios para poder usar el plástico como lo usamos, así que hasta que haya una sustancia que los reemplace, se estarán utilizando de una forma u otra. ¡Ah! Y además hay que tomar en cuenta que hay más filtración de bisfenol o ptalatos a los alimentos o bebidas cuando están expuestos a altas o bajas temperaturas.

En las técnicas de reproducción asistida y en general en la salud humana, se usan plásticos en prácticamente todos lados. Sangre, guardada en bolsas de plástico. Mascarillas de oxígeno, tuberías para el oxígeno, tubos para suero o sangre… la lista es verdaderamente interminable. Los espermatozoides, ovocitos y embriones se cultivan, procesan, guardan, en plástico. Y se congelan a -186 grados centígrados, en plástico. Nada se salva, pues.

El efecto en reproducción no está bien establecido todavía. En roedores se ha visto que el número de espermatozoides por eyaculado ha bajado y también la fertilidad en hembras. En humanos se ha visto que en naciones industrializadas (que es donde hay mayor exposición a plásticos y compuestos disruptores endócrinos) el número de espermatozoides por eyaculado ha disminuido a la mitad en los últimos 50 años. Actualmente se cree que hasta un 10% de los hombres en Dinamarca están en un nivel de infertilidad en cuanto al número de espermatozoides por eyaculado, y hasta un 30% en el nivel de subfertilidad. Se están detectando más cánceres testiculares. La fertilidad en mujeres parece estar disminuyendo, inclusive en mujeres jóvenes. Por otra parte, la pubertad se está adelantando: tanto la edad a la primera menstruación, desarrollo de senos y precocidad sexual. Por si fuera poco, algunos estudios también están mostrando vínculos entre la exposición a BPA y un coeficiente intelectual menor, problemas de aprendizaje, etc.

Hay que recordar que una asociación entre dos cosas no implica que una cosa cause la otra. Por otra parte, es muy difícil demostrar una causalidad definitiva con base en estudios poblacionales , porque hay muchísimos otros factores en juego. Por ejemplo, en relación a ptalatos y bisfenoles, las comunidades donde hay mayor exposición a ambos, también tienen mayor exposición a contaminación ambiental, se usan más los celulares, se vive cerca de carreteras, ruido, alimentos procesados en general, y una larga lista más de posibles culpables de mil problemas.

Con base en los resultados de múltiples estudios, el Programa Nacional de Toxicología en EEUU desea profundizar en ciertas áreas, esto es, darán preferencia para otorgar donativos a estudios que se enfoquen en ver si el BPA, en los niveles de exposición comunes en poblaciones humanas, tiene efectos en el cerebro, comportamiento y la próstata en fetos, bebés y niños. En menor grado (porque hay menor posibilidad de que realmente haya una causalidad), desean que se estudien los efectos en la glándula mamaria. El tercer rubro en nivel de importancia sería evaluar problemas durante el embarazo o parto (mortalidad, bajo peso al nacimiento), o defectos de nacimiento, así como efectos reproductivos. Así que el consenso parece ser que los problemas reproductivos muy probablemente no sean causados por bisfenoles. En cuanto a los ptalatos, hay evidencia de que, en roedores, puede afectar el desarrollo del sistema reproductivo masculino y de otros órganos, cuando los fetos tienen contacto con ptalatos; también se ha visto que afectan la calidad espermática y la producción de hormonas masculinas. Pero se cree al nivel de exposición en humanos es dudoso que produzca problemas, aunque esto es pura especulación actualmente, ya que no se han realizado estudios en humanos hasta la fecha. Se considera que se requieren más estudios sobre el tema y también evaluar el nivel de exposición real en humanos, incluyendo bebés y niños pequeños.

Así que todavía no hay evidencia sólida sobre si es peligroso el contacto normal del humano con ptalatos y bisfenoles. Pero algunos estudios sí muestran la posibilidad de que causen problemas y que éstos no sean obvios en los hijos sino en los nietos de la persona que tuvo contacto directo con bisfenoles o ptalatos. La pregunta del siglo es si uno debe o no preocuparse y en su caso, qué debe hacer para minimizar su contacto con bisfenoles y ptalatos. Me ha tocado hablar con gente que trabaja laboratorios donde investigan esto y me decían que hay de todo: desde la gente que intenta nunca tener contacto con ellos, hasta los que dicen que es imposible y por lo tanto prefieren no preocuparse por ello.

Las medidas recomendadas para disminuir el contacto con los ptalatos y bisfenoles se enfocan en el medio de contacto más peligroso, que es mediante los alimentos, y son: Come preferentemente comida fresca y evita la procesada, especialmente la que viene en latas o empaques plásticos. Evita comer fuera, porque los restaurantes, especialmente los de comida rápida, usan más alimentos pre-preparados que lo que hace uno en casa. Si comes fuera, hazlo en restaurantes de comida casera, donde sepas que usan ingredientes frescos. No guardes alimentos y bebidas en recipientes plásticos; usa vidrio o acero inoxidable. No calientes en microondas alimentos en recipientes de plástico; usa vidrio o cerámica. No prepares el café en cafeteras “modernas” que casi todas tienen partes plásticas, sino en “antiguas” como la prensa francesa de vidrio o cafeteras italianas de acero inoxidable. Cambia los recipientes de plástico por vidrio, especialmente si estarán expuestos a temperaturas extremas o al sol (incluyendo el termo de agua que llevas en la bici, el termo con café, etc.).

¿Te preocupa el contacto con plásticos? ¿Haces algo ya por evitarlo, o piensas hacerlo? ¿Qué otro tipo de material te preocupa en este sentido?

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Complicaciones peligrosas durante el parto: embolismo por líquido amniótico

Acaba de salir una noticia de una mujer, Karisa Bugal, que murió durante el parto a principios de este mes. Lo que tuvo Karisa Bugal fue un embolismo por líquido amniótico. Esto significa que durante el nacimiento, el líquido amniótico o material fetal (materia fecal, pedacitos de piel) entran al torrente sanguíneo de la madre. Esto desencadena una obstrucción mecánica del torrente sanguíneo, pero también se desencadena anafilaxis. De hecho, actualmente se está debatiendo cambiarle el nombre a síndrome anafilactoide del embarazo.

Los síntomas en la madre incluyen, primero: sudoración, escalofríos, pánico, dolor en el pecho, nauseas y tos. Posteriormente se presenta disminución de la presión arterial, ataque cardiaco, problemas para respirar, acumulación de líquido en los pulmones (edema), disminución de la saturación de oxígeno en la sangre, convulsiones, coagulopatía (problemas de coagulación de la sangre que pueden provocar hemorragias), cianosis (cuando la piel se torna de un color azulado) y finalmente los órganos dejan de funcionar (falla orgánica múltiple). En el feto se presenta sufrimiento fetal (tal como frecuencia cardiaca baja). Esta complicación puede ser fatal tanto para la madre como para el bebé.

No hay ninguna prueba de laboratorio que indique que se pueda presentar este problema. Tampoco hay forma de evitarlo. Para colmo, es difícil diagnosticarlo y en algunos casos se ha hecho el diagnóstico durante la autopsia de la madre. Sí hay factores de riesgo: edad avanzada (más de 35 años al parto, no importa el número de hijo), pre-eclampsia, problemas en la placenta, embarazo múltiple (de más de cinco bebés), también posiblemente, la inducción del parto, cesárea y uso de fórceps. También se ha reportado después de abortos en el segundo trimestre. Ojo: se han visto relacionados, pero no se consideran causa. Por cierto que no es una complicación nueva, la primera vez que se documentó fue en 1926.

Puede ocurrir durante el parto o cesárea (89%) o después del parto (11%). En muy contadas ocasiones (menos del 1%) se presenta a consecuencia de traumatismos abdominales o intervenciones como la amniocentesis. Afortunadamente, es una complicación que se presenta muy raramente (se ha estimado una prevalencia de 1-12 en cada 100,000 partos). En total, se cree que ha sido causa de un 5-15% de todas las muertes maternas en países desarrollados. De las mujeres que lo presentan, se estima una mortalidad de alrededor del 37%. Una alta proporción de las madres que sobreviven tienen daño cerebral (85%). Si se presenta mientras el bebé todavía está en el útero, el bebé también puede morir, o presentar daño cerebral. Se ha estimado que un 79% de los bebés sobreviven, pero 50% de los sobrevivientes tienen daño cerebral, con consecuencias que incluyen la parálisis cerebral.

El tratamiento que se puede dar es de apoyo e implica monitoreo continuo, en cuidados intensivos, para poder mantener la oxigenación de la paciente, estabilizar la circulación sanguínea, tratar el infarto cardiaco si se presenta, controlar hemorragias, etc. También se pueden usar medicamentos como epinefrina para la anafilaxis. Si el bebé está todavía en útero, también se le monitorea. En cuanto a la cesárea, es riesgosa en pacientes inestables, pero en casos donde la mujer esté sufriendo un paro cardiaco, es posible que la cesárea incremente sus posibilidades de que la mujer sobreviva, al quitar la presión del útero sobre la vena cava inferior. Las posibilidades de sobrevivencia se incrementan para la madre y el bebé si esta complicación se detecta a tiempo.

Volviendo a la noticia, Karisa Bugal fue al hospital a dar a luz el 3 de noviembre. Primeramente se detectó sufrimiento fetal y luego se diagnosticó embolismo por líquido amniótico. Ella aceptó una cesárea con anestesia general, la cual salvó a su hijo, pero que la ponía a ella en mucho riesgo. El personal médico dijo que creían que muy posiblemente el bebé moriría en el intervalo en que se tardarían en aplicarle una anestesia epidural. Pero es también posible que aunque hubieran decidido salvarle la vida a ella sin importar la del hijo, que ninguno de los dos hubiera sobrevivido. Es una tragedia, sin duda, y realmente todas las mujeres se arriesgan al embarazarse y durante el parto. Y hay decisiones de vida y muerte que se deben tomar en un segundo… Se puede hacer todo lo posible para prevenir complicaciones, pero hay algunas que no se pueden predecir ni prevenir.

Afortunadamente, la investigación permite que cada vez hay más herramientas que nos permiten detectarlas de forma cada vez más temprana y métodos de tratamiento más efectivos. Claro que de cualquier forma se requiere precisamente acceso a esas herramientas y tratamientos, por lo que la mortandad materna es mucho menor en países desarrollados y en ciudades, que en países subdesarrollados, o en comunidades aisladas.

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Fertilidad congelada

La fertilización in vitro brinda mejores resultados cuando se utilizan gametos frescos. O sea: En el caso de parejas heterosexuales, a la mujer se le induce la ovulación mediante tratamiento hormonal. Una vez que los ovocitos han madurado lo suficiente, se extraen de los ovarios. Ese mismo día, el hombre lleva una muestra de semen, y los espermatozoides se preparan para realizar la fertilización in vitro. Los espermatozoides además pueden utilizarse tiempo después, si han sido preparados y luego congelados y guardados en nitrógeno líquido (-196 °C). Las técnicas de preparación, congelación y descongelación de espermatozoides llevan ya mucho tiempo siendo utilizadas con muy buenos resultados. El uso de espermatozoides congelados ha permitido que muchísimas mujeres sin una pareja del sexo masculino puedan ser madres, así como aquéllas cuyo compañero es infértil.

 

Es posible también realizar la fertilización in vitro y luego congelar los embriones para su uso posterior. Esto también se realiza desde hace mucho con buenos resultados. En casos donde hay riesgo de que los hijos hereden ciertas enfermedades, algunas de ellas fatales y otras que causan serias limitaciones a la calidad de vida de las personas, se pueden evaluar los embriones para implantar los embriones sin ese defecto genético.

 

Los ovocitos se pueden congelar también, aunque no tan fácilmente como los espermatozoides o embriones.  Se utiliza el congelamiento de ovocitos cuando la mujer pasará por un tratamiento que pudiera dañarlos, tal como algunas terapias contra cáncer. También, cuando la mujer tiene un problema de salud; esto permite que los ovocitos se evalúen para detectar trastornos genéticos y luego fertilizar sólo los ovocitos sin esos defectos. Y también pueden congelarse cuando la mujer es joven y no desea tener hijos sino hasta después por razones profesionales o personales y no tiene una pareja con la que está completamente segura de querer tener hijos en el futuro. Los mejores ovocitos se producen cuando la mujer está seguramente todavía estudiando en la universidad o iniciando su vida profesional y posiblemente antes de casarse o tener una relación estable. El uso de ovocitos congelados también abre la puerta al uso de ovocitos donados.

 

Como investigadora en el área de reproducción, el congelamiento de ovocitos, especialmente si la extracción se realiza en mujeres jóvenes, me entusiasma. Creo que la técnica mejora las posibilidades de poder tener hijos sanos cuando la mujer o la pareja está en una situación estable a nivel social, profesional y económico, lo cual a su vez repercute en bienestar para sus hijos. Obviamente una madre “añosa” (de más de 25 años al nacimiento) sí tendrá menos energía y el embarazo posiblemente le sea más pesado. Pero a la vez posiblemente tendrá una madurez emocional que le permitirá ser mejor madre a nivel de la crianza y bienestar del hijo. Un mayor uso de ovocitos congelados hará que las técnicas se perfecciones y finalmente favorecerán a mujeres que requieren estas técnicas para poder tener hijos después de un tratamiento que de otra forma causaría esterilidad. Mejores técnicas de congelamiento y procesamiento de ovocitos también harían que se congelaran los ovocitos en lugar de embriones, lo cual a mí me agrada mucho más.

 

La semana pasada se anunció que Facebook y Apple ofrecen u ofrecerán dentro de su seguro médico para sus empleadas la posibilidad de congelar ovocitos, en caso de desear posponer embarazos. Después salió a la luz que otras empresas ya lo hacen o lo planean ofrecer también. Estas noticias han sido recibidas con cinismo, diciendo que es otra forma de hacer que sus empleadas trabajen al máximo. Sin embargo, el posponer el embarazo es una realidad. Yo misma pospuse el embarazo hasta después de terminar el doctorado, otras mujeres lo hacen mientras están luchando por obtener una plaza definitiva en una universidad, o llegar a ser socias de un bufete de abogados, terminar la residencia médica, etc. El que esa posibilidad esté presente no significa que una esté obligada a hacerlo y muchas mujeres que no esperan o no les interese subir en los escalafones corporativos no tendrán motivos profesionales para utilizar esta técnica, tal vez sí personales por no haber conocido a alguien con quien quisieran tener hijos, no estar listas para comenzar una familia, etc.

 

En fin, tanto por la parte profesional y personal como por la parte del desarrollo y perfeccionamiento de técnicas que puedan servir a mujeres o parejas que por motivos médicos tengan que usarlas, le veo muchísimos más pros que contras. ¿Qué opinas?

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Embarazos en adolescentes – ¿cómo evitarlos?

Una preocupante proporción (41%) de embarazos a nivel mundial no son planeados ni deseados. Sé que muchos estarán pensando ahorita ¿qué quiero decir con esto? Todos los niños son una bendición y deben ser aceptados y amados. Pero precisamente considerando que todos los niños deben ser aceptados y amados es que hay que comenzar a preocuparse por su bienestar desde antes de concebirlos.

Los padres deben estar preparados psicológica, social y económicamente para recibir a un hijo. Además, deben asegurarse que la salud del bebé sea la mejor posible. Antes de que se produzca el embarazo, los padres deben tomar ciertas precauciones, tales como dejar de fumar y de estar en lugares llenos de humo; la mujer, además, debe tomar multivitaminas, especialmente ácido fólico para prevenir espina bífida u otros trastornos del tubo neural. Ella debe dejar de consumir, o minimizar el consumo, de alcohol y cafeína. También debe revisar qué medicamentos para padecimientos crónicos debe seguir tomando o si debe modificar alguno. Y varias cosas más, incluyendo que los embarazos no sean muy cercanos entre sí; lo óptimo es que se dejen pasar unos 15 meses o más entre un parto y el embarazo siguiente. Dado que la mujer muchas veces no se entera que está embarazada sino hasta pasado un mes o más, estos cambios y precauciones deben tomarse desde el momento en que un embarazo es posible. Siendo realistas, esto sólo se logra si uno planea cuándo se desea lograr un embarazo. A nivel mundial, se calcula que 358,000 mujeres y 3 millones de bebés recién nacidos mueren cada año por complicaciones durante el embarazo o el parto. Muchas de estas complicaciones se evitarían si el embarazo es planeado y si la mujer es evaluada por un médico de manera previa al mismo, para detectar posibles problemas de salud que podrían causar complicaciones.

La situación con chicas adolescentes es aún más delicada, porque sus cuerpos todavía no están lo suficientemente maduros como para sostener un embarazo saludable sin que sus cuerpos lo resientan. No tienen tampoco la madurez emocional ni cognitiva para un embarazo y la crianza de un hijo. Y pueden sufrir consecuencias sociales y económicas serias y duraderas. A nivel mundial, se considera que alrededor de 16 millones de jovencitas (entre 15 y 19 años) dan a luz cada año. De ellas, unas 70,000 mueren a consecuencia de complicaciones, y alrededor de 2 millones de chicas desarrollarán un padecimiento crónico o tendrán una discapacidad a consecuencia de ese embarazo.

Y ¿qué se puede hacer? Una gran parte de los padres de adolescentes prefiere pensar que sus hijas practicarán la abstinencia y esperarán a casarse para tener relaciones sexuales. Otros, además de eso no quieren hablar al respecto con sus hijas ni desean que alguien más les hable sobre control natal. Si los padres se muestran muy intransigentes y reacios a hablar sobre esto con sus hijas, o si tanto en la escuela como en la casa sólo se habla sobre abstinencia y de los castigos que conlleva el tener una vida sexual activa, es probable que esas hijas sencillamente eviten hablar con ellos o sus maestros sobre su vida sexual.

Sin embargo, los hechos demuestran que el hablar sólo de abstinencia y negarse a hablar sobre salud sexual no impide que las adolescentes tengan una vida sexual activa. Y sí están en mayor peligro de tener un embarazo no deseado o planeado, o incluso de padecer enfermedades de transmisión sexual, por falta de conocimiento sobre anticonceptivos y protección contra enfermedades venéreas. Hay también que recordar que el hablar con las adolescentes sobre salud sexual no las estimula ni las obliga a tener una vida sexual activa. En Estados Unidos, los estados en los cuales sólo se enfatiza la abstinencia, considerándosele la única forma de evitar embarazos y enfermedades venéreas, son también los estados con las tasas más altas de embarazos no deseados en adolescentes.

Obviamente existen situaciones en las cuales las chicas se sienten obligadas a tener relaciones sexuales y se requiere apoyo para que estas chicas se sientan amadas y seguras sin depender de la persona que las está presionando para tener relaciones sexuales. Pero habrá otras chicas que deseen tener relaciones sexuales y que lo hagan por su propia voluntad. En ambos casos se requiere  una educación sexual lo más completa posible, y acceso a métodos anticonceptivos seguros.

La Academia Estadounidense de Pediatras recomendó esta semana que las chicas adolescentes usen el dispositivo intrauterino (DIU) o implantes anticonceptivos para evitar embarazos no deseados. Estos métodos ya habían sido recomendados por el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos desde hace un par de años. Los médicos también han visto que, cuando a una chica se le presentan todas las opciones y se le informa sobre los pros y contras de cada uno, una gran mayoría (72%) elije anticonceptivos de larga duración como el DIU o los implantes, que duran entre 3 y 5 años.

En la ciudad de San Luis, Missouri, se comenzó un programa piloto en 2007, en el cual se ofrecieron anticonceptivos gratis a adolescentes. Podían elegir entre pastillas, DIU o cualquier otro método aprobado por la FDA. A la fecha, han participado más de 9,000 chicas. Muchísimas de ellas eligieron métodos de larga duración como el DIU o implantes, que tienden a ser más efectivos porque no dependen de que la persona sea constante en su uso, como es el caso de las pastillas, que deben tomarse diario a la misma hora. Hoy en día, las chicas que participaron en el programa tienen tasas de embarazo, aborto y partos más bajos que el resto del país. En Colorado han visto la misma respuesta: los embarazos en adolescentes se redujeron en un 40% a partir de que se inició un programa para ofrecer el DIU de forma gratuita.

Quisiera animar a los padres que no desean hablar con sus hijas adolescentes sobre anticonceptivos a que lo hagan, y que permitan que hablen con médicos sobre salud sexual. Hablar sobre ello no impide que sigan enfatizando sus deseos de que sus hijas se abstengan de tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, pero se aseguran de que sus hijas sepan cómo protegerse en caso que decidan sí tener una vida sexual activa.

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